Gabriel García, economista, desvela un gran secreto sobre comprar en Mercadona: "Normalmente las estanterías del medio suelen ser bastante más caras” y pone de relieve la inteligencia con la que se han construido los supermercados

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El precio de la cesta puede subir sin que el comprador haya llenado mucho más el carro. Un formato mayor, un producto colocado en una zona muy visible o varias decisiones tomadas sobre la marcha bastan para mover el total. Por eso, los pequeños hábitos dentro del supermercado pueden tener más peso del que parece al revisar el recibo.Dentro de un supermercado, lo primero que se ve no tiene por qué ser la opción más barata. El precio, la cantidad incluida en cada envase y la necesidad real del producto cuentan tanto como su posición. Dedicar unos segundos a mirar el lineal completo permite comparar antes de echar al carro aquello que queda a la altura de los ojos.El momento, la altura y la lista resumen tres decisiones que pueden ordenarse antes de pasar por caja. La idea no exige cupones ni una compra extraordinaria, pero sí obliga a frenar el automatismo con el que muchas veces se recorren los pasillos y a comprobar si cada elección encaja en el presupuesto previsto.Dónde mirar y cuándo irLa colocación de los productos es uno de los puntos que Gabriel García pone bajo la lupa. El vídeo original, publicado por el economista en su cuenta de TikTok, @gabrielgarciax, el 25 de septiembre de 2023, aconseja fijarse en la parte superior e inferior del lineal. «Normalmente las estanterías del medio suelen ser bastante más caras», afirma. Su propuesta consiste en mirar arriba y abajo antes de decidir, sin dar por hecho que la primera referencia visible es la que más conviene.García también recomienda hacer la compra el sábado por la tarde o por la noche. Su consejo se centra en los productos frescos, como pescado, carne, fruta y verdura, que a esas horas podrían encontrarse a precio de liquidación. La disponibilidad de rebajas puede cambiar entre tiendas y días, de modo que conviene revisar la etiqueta en cada visita. Si se busca una franja concreta, Google Maps permite consultar las horas de más afluencia antes de salir.La altura del estante es solo un indicio; la comparación debe terminar en la etiqueta. Un envase puede costar menos y contener también menos cantidad. En esos casos, el precio por kilo o litro ofrece una referencia más útil que el importe aislado. También existen aplicaciones para comparar varias cadenas antes de salir de casa.Una barrera frente al impulsoLa tercera recomendación es llegar con los productos necesarios ya anotados. García lo expresa con una frase corta: «Nada de improvisar». Una lista reduce las decisiones que deben tomarse frente al lineal y separa lo previsto de los caprichos que aparecen durante el recorrido. Puede llevarse en papel o en el móvil; hay aplicaciones de listas pensadas para ordenar artículos y compartirlos con otras personas de la casa.Revisar la despensa antes de salir evita comprar algo que todavía queda en casa y ayuda a calcular cantidades. Si la lista se prepara junto a un menú sencillo para varios días, resulta más fácil decidir qué frescos se consumirán primero. La aplicación de Mercadona permite consultar el catálogo y organizar el pedido, aunque el coste final sigue dependiendo de los productos, formatos y cantidades elegidos.Ninguno de estos gestos garantiza que todas las compras salgan más baratas. Los precios de liquidación pueden no estar disponibles y el centro de una estantería no alberga siempre la referencia más cara. La utilidad de los consejos reside en romper la compra automática: revisar cada balda, comprobar la etiqueta y entrar en la tienda sabiendo qué hace falta.