Buenos Aires bien vale un café en una cripta

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El cementerio de la Recoleta está enclavado en el Barrio Norte de la ciudad de Buenos Aires, y carga con un linaje aristocrático puesto en entredicho en 1976 cuando los militares tomaron el poder en Argentina y retiraron el féretro plebeyo de Eva Perón de la residencia presidencial. La revancha de Evita ha sido política de una manera muy especial: la cripta familiar que la alberga se convirtió en un paseo obligado de los turistas que recorren el camposanto. Ellos ven la arquitectura funeraria mientras son vistos por los que viven en los apartamentos de las calles Vicente López, Azcuénaga y Junín que rodean ese espacio inaugurado en 1822, cuando Buenos Aires era apenas un conjunto de manzanas ubicadas a unos cuatro kilómetros. Todo está muy cerca para unos y otros. Ahora, las autoridades de la ciudad quieren profundizar esa aproximación aprovechando una cripta abandonada para ubicar una cafetería y una tienda de souvenirs. La decisión sorprende por su audacia. En el interior de los cementerios históricos como los de Londres o París, donde están enterradas figuras de la talla de Marx y Rimbaud, entre tantas, están prohibidos los locales comerciales. El turismo no está reñido con el carácter estrictamente patrimonial, religioso y de recogimiento. Sin embargo, no entran los negocios entre tumbas, por más memorables que sean. Ese límite carece de relevancia para el alcalde Jorge Macri, primo del expresidente y magnate Mauricio Macri, quien inició su carrera política en 2007 en el mismo cargo.Seguir leyendo....