La capacidad alucinógena de varias especies del universo micológico cuenta con una amplia documentación y reconocimiento científico, incluso se estudia su uso en nuevos fármacos. Sin embargo, todavía existen ejemplares que, por su extensión geográfica y por sus efectos sumamente específicos, llaman la atención de los investigadores. No tanto por el peligro que pueden acarrear a quienes las consumen sin el procesado y cocinado adecuados, sino más bien por la curiosidad de la alucinación visual que producen precisamente cuando se ingieren en su estado más "natural". Confieso que escribo este artículo intrigado por el tema y tras seguir la recomendación de mi compañero David Freire para ver la serie 'Nine Perfect Strangers', en la que Nicole Kidman se convierte en una guía que se sirve de la psilocibina, principio activo alucinógeno presente en algunos hongos, para "abrir" la mente de sus pacientes.En el caso del estudio llevado a cabo por dos investigadores de la Universidad de Utah, el efecto que trasladan las setas que han protagonizado su ensayo es incluso más extraño y peculiar: bajo su influencia se ve a personas de tamaño reducido interactuar con el mundo con total naturalidad. Ningún otro tipo de visión o temática, algo recurrente con otros hongos, tan solo la presencia de seres de tamaño reducido merodeando por los alrededores.Un efecto secundario común: visión de personas de pequeño tamaño Los investigadores se trasladaron a los mercados locales de Yunnan para hacerse con ejemplares de la seta alucinógena - Imagen: Colin Domnauer/NHMULa seta en cuestión es la Lanmaoa asiatica, conocida en la provincia china de Yunnan como Jian shou qing. Se trata de una especie silvestre muy popular en los mercados del suroeste de China que, si se consume poco cocinada, provoca esas visiones de diminutos seres humanos. Como recoge el estudio publicado en la revista Mycologia por los investigadores Colin Domnauer y Bryn Dentinger, esta especie genera alucinaciones a pesar de no contener psilocibina. Por tanto, la sustancia responsable de estas alteraciones responde a un principio activo diferente al de otros hongos psicotrópicos.Si no se cocina de forma adecuada, con una cocción prolongada, la Lanmaoa asiatica causa alucinaciones visuales que quienes las han padecido describen con un alto nivel de especificidad: los afectados ven figuras humanas en miniatura que interactúan con el entorno real. Aunque estos reportes eran habituales en Yunnan, lo más llamativo es que exactamente los mismos efectos habían sido trasladados a miles de kilómetros, en una comunidad indígena del norte de Filipinas.Concretar el compuesto químico responsable de las alucinaciones, siguiente paso El análisis de ADN de las muestras de diferentes localizaciones sirvió para confirmar que se trata de la misma especie - Colin Domnauer/NHMULas pruebas de ADN practicadas a los ejemplares fúngicos recolectados en ambos enclaves confirmaron que pertenecían a la misma especie. En el norte de Filipinas, la población local conocía a este hongo bajo el nombre de Sedesdem. La vinculación genética entre ambas muestras descarta por tanto que las alucinaciones obedezcan a un mito del folclore local o a una sugestión cultural.Por regla general, los hongos psicotrópicos desencadenan visiones que se manifiestan de manera diferente en cada persona, profundamente influenciadas por sus creencias, su entorno cultural o sus vivencias previas. Lo fascinante de este hongo radica en que genera exactamente la misma ilusión óptica en contextos e individuos sin ningún vínculo sociológico. Esto plantea un dilema para la neurociencia que consiste en averiguar cómo un compuesto químico desconocido puede obligar al cerebro a proyectar figuras en miniatura integradas con total precisión de escala y movimiento en el entorno real a individuos totalmente ajenos y sin el mismo contexto social ni cultural.De hecho, Domnauer y Dentinger descubrieron documentos sobre investigaciones iniciadas en 1934 que derivaron en expediciones durante las décadas de 1950 y 1960. Dichos informes mencionaban efectos idénticos causados por un hongo en Papúa Nueva Guinea. Aquellas referencias históricas constituían los primeros registros de alucinaciones comparables a los escenarios de Los viajes de Gulliver, lo que impulsó a los expertos a intentar recolectar ejemplares para su estudio.Lamentablemente, las condiciones climatológicas impidieron que pudieran hacerse con ninguno, por lo que todavía permanecerán dos misterios en torno a estas setas alucinógenas. La primera es la identidad del compuesto químico responsable de las alteraciones visuales; la segunda, si las referencias de Papúa Nueva Guinea responden al mismo origen. A la vista de las descripciones, resulta muy probable que aquellos hongos compartan la misma estructura genética que los recolectados y analizados en las poblaciones de Filipinas y China.