La Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF por sus siglas en inglés) ha volado por primera vez su flamante MC55A Peregrine fuera de su territorio. Este avión es muy importante por contar con todo lo necesario a nivel de inteligencia y guerra electrónica. Si tenemos en cuenta los datos públicos de seguimiento de vuelo, dicho avión, con matrícula aeronáutica A51-004, despegó el pasado 28 de julio desde su base en RAAF Edinburgh, en el sur del país, rumbo a las instalaciones Clark de Filipinas. Fue una salida operativa que duró siete días en las aguas del mar de la China Meridional, y que tuvo varias salidas.Este tipo de misiones, que pueden llevar entre cuatro y nueve horas de vuelo, se desarrollaron en su mayoría dentro o muy cerca del espacio aéreo filipino, rodeando las islas de Mindoro y Palawan. No obstante, en cuatro de esas salidas la aeronave puso rumbo al oeste. Fue justo en esos trayectos donde el MC-55A "se apagó" para no ser detectado por los radares civiles, manteniendo su transpondedor desactivado durante bloques de tres a cuatro horas. Aunque las Fuerzas de Defensa Aérea de Australia se han limitado a asociar el despliegue dentro de sus actividades habituales en el Indo-Pacífico, sin dar más detalles, esos momentos en los que no pudo ser rastreado apuntan claramente a un monitoreo sobre enclaves importantes en disputa, como las islas Spratly o el atolón de Scarborough.El pulso territorial en las islas Spratly y el atolón de Scarborough First overseas deployment. An Australian MC-55A Peregrine ISREW aircraft has been flying missions out of Clark AB in the Philippines since end-July. Missions are 4-8 hours in duration and has on occasion gone further into the South China Sea. https://t.co/YWRWF4ucxW pic.twitter.com/x8qOs3XMCZ— Mike Yeo 杨启铭 (@TheBaseLeg) August 13, 2026 El escenario donde operó la aeronave es un auténtico polvorín. Las Spratly, codiciadas por China, Filipinas, Malasia, Taiwán y Vietnam tanto por su valor estratégico como por sus posibles reservas de recursos, han sido transformadas por Pekín en bases militares. Cuentan con pistas de aterrizaje de gran longitud, hangares blindados, baterías de misiles y estaciones de radar. A esto se suma el atolón de Scarborough, a unas 160 kilómetros de la costa filipina, punto recurrente de fricción entre Manila y Pekín. Ante este constante despliegue de patrullas chinas para consolidar sus reclamos de soberanía, países como Estados Unidos o la propia Australia mantienen presencia constante mediante misiones de navegación y reconocimiento.Hasta la fecha, Canberra dependía fundamentalmente de sus aviones de patrulla marítima P-8A Poseidon y de los veteranos AP-3C Orion de guerra electrónica para este tipo de cobertura. La llegada del Peregrine lo cambia todo. Operado por el Escuadrón n.º 10, la misma unidad que volvaba los Orion desde RAAF Edinburgh, el programa ya cuenta con tres de las cuatro unidades encargadas tras las entregas realizadas entre enero y junio de este año. Airbus e Indra desarrollarán el futuro avión de inteligencia españolConstruido a partir del avión Gulfstream G550, el MC-55A cuenta con una plataforma de sensores de inteligencia de señales (SIGINT), guerra electrónica y vigilancia ISR. También funciona como un nodo de enlace de datos en tiempo real, capaz de interconectar aeronaves, buques de superficie y tropas sobre el terreno. El avión integra tecnología heredada directamente de los míticos RC-135 River Joint estadounidenses y se da por hecho que equipa radares AESA diseñados para ejecutar ataques electrónicos a distancia de seguridad mientras intercepta emisiones enemigas.Ver al MC-55A operar desde Filipinas apunta a un cambio de táctica importante. Australia no solo planea usar bases en Filipinas, Malasia o Singapur, sino también proyectar estos aviones hacia las Islas Cocos, en pleno océano Índico. En la práctica, combinar la presencia del Peregrine con los P-8A Poseidon dará a la fuerza aérea australiana y a sus aliados una visión mucho más nítida sobre los radares, comunicaciones y movimientos navales de China en la región.