Una serie de brutales asesinatos a agentes de la Policía de Estocolmo llevan al detective al cargo a pedir ayuda a su padre, también investigador, aunque retirado. Este es el punto de partida de 'Sacrificio de sangre' ( en Netflix el 20 de agosto). Detrás de esta producción se encuentra George Kay, artífice de algunos de los mayores fenómenos del 'thriller' televisivo de los últimos años, como 'Criminal' o 'Lupin', quien ahora se adentra en los gélidos códigos del 'nordic noir'. Aunque hoy su nombre es sinónimo de género policiaco, los primeros pasos del británico como guionista estuvieron bastante alejados de ese territorio. En sus inicios destacan comedias como 'My Mad Fat Diary' o la miniserie de la BBC 'Stag' . Esta última supuso un primer acercamiento al misterio y le permitió forjar una alianza con Jim Field Smith, quien se convertiría en uno de los colaboradores imprescindibles de su carrera. Poco después daría el salto definitivo al género criminal escribiendo episodios de 'Killing Eve' . La ficción, que narra la persecución internacional entre la agente de inteligencia británica Eve Polastri y la asesina a sueldo Villanelle, evidenció una dinámica de obsesión mutua entre dos mujeres. Este trabajo ya apuntaba hacia los elementos que acabarían definiendo la trayectoria de Kay: investigaciones complejas, personajes moralmente ambiguos y una tensión que trasciende la clásicas persecuciones. Sin embargo, fue con 'Criminal' cuando consolidó un espacio propio dentro del 'thriller' televisivo. Creada junto a Jim Field Smith para Netflix, la serie parte de una premisa tan minimalista como arriesgada: cada episodio se desarrolla íntegramente en una sala de interrogatorios. Allí, policías y sospechosos se enfrentan en un asfixiante duelo psicológico donde cada palabra es determinante. El proyecto nació con vocación internacional, dividiéndose en cuatro versiones ambientadas en Reino Unido, España, Francia y Alemania , todas unidas por la misma esturctura. El rotundo éxito de 'Criminal' inauguró una etapa en la que Kay seguiría explorando el crimen desde ópticas muy diversas. Su mayor hito de popularidad llegó en 2021 con 'Lupin', la ficción francesa cocreada junto a François Uzan que convirtió a Omar Sy en Assane Diop, un carismático ladrón inspirado en el personaje de Maurice Leblanc . La serie demostró la enorme destreza de Kay para equilibrar distintos tonos –desde el drama hasta la aventura ligera– sin abandonar el crimen como motor narrativo. Convertido ya en un pilar de la televisión internacional, el guionista no ha dejado de experimentar. Nuevamente junto a Jim Field Smith, creó 'Hijack', una trepidante serie protagonizada por Idris Elba sobre el secuestro de un avión en tiempo real. Asimismo, ha explorado el true crime en proyectos como 'Litvinenko' –sobre el envenenamiento del exespía ruso– y 'La sombra alargada'. En toda esta trayectoria, el policiaco ha adoptado múltiples formas: desde el misterio hasta el espionaje y el suspense a contrarreloj. Ahora, con 'Sacrificio de sangre', Kay vuelve a reinventarse. Al sumergirse en la atmósfera del 'nordic noir', cambia los vibrantes escenarios de sus éxitos previos por un tono mucho más lúgubre y opresivo . Un nuevo entorno para un creador que, tras haber transitado por la comedia, el robo de guante blanco y la intriga internacional, demuestra mantener intacta su gran obsesión: someter a sus personajes a una presión insoportable y observar qué sucede cuando ya no les queda margen para escapar.