En política, controlar los tiempos es casi tan importante como controlar el poder. Pedro Sánchez lo sabe bien. Y en la crisis de Ceuta ha vuelto a demostrarlo: frente a una emergencia que exigía explicaciones inmediatas, ha optado por dosificarlas. Los ministros han ido viajando por turnos, las comparecencias se han aplazado o agrupado y el presidente ha conseguido mantenerse fuera de foco. No se trata tanto de silencio como de calendario. La técnica tiene una ventaja evidente. Cada día ganado permite sustituir la urgencia de los hechos por la administración del relato. Incluso las contradicciones son más manejables por entregas. Exteriores e Interior enfatizaron la devolución y la cooperación con Marruecos; Sanidad, Juventud e Infancia, la acogida y la... Ver Más