Viktor Tsygankov llegó a Girona de la mano de Pere Guardiola. Más que eso: aterrizó bajo su protección, después de abandonar Ucrania en plena guerra y antes incluso de que su fichaje fuera oficial. Tres años y medio más tarde, aquella historia que había comenzado como una apuesta personal y deportiva de primer nivel ha entrado en su capítulo más delicado. El domingo, en el estreno del Girona en su regreso a Segunda División contra el Leganés (1-1), el ucraniano estaba disponible, había sido convocado, pero se negó a cambiarse y a jugar.Seguir leyendo....