La fusión nuclear ya tiene un precio objetivo: el MIT publica el marco económico que dice cuánto puede costar una central para llegar a ser rentable

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La fusión nuclear ha sido considerada durante mucho tiempo como el santo grial de la energía limpia. Al recrear en la Tierra el mismo proceso que alimenta a las estrellas, esta tecnología promete una fuente abundante de electricidad, libre de emisiones de carbono y sin los peligrosos residuos radioactivos de larga duración. En los últimos años, el entusiasmo alrededor de la fusión nuclear ha alcanzado niveles sin precedentes, sobre todo tras lo conseguido en 2022 por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, donde lograron por primera vez una ganancia neta de energía en un experimento de fusión. Este avance científico hizo crecer el optimismo, hasta el punto de desatar un gran número de planes de financiación pública y privada que actualmente están aprovechando docenas de empresas emergentes y laboratorios de Estados Unidos.Ahora bien, demostrar que la física funciona en un entorno de laboratorio controlado es solo la mitad del recorrido. Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, liderado por los expertos Dennis Whyte y Andrew W. Lo, advierte que la viabilidad científica no garantiza el éxito comercial de esta tecnología. Desde su perspectiva, para que la energía de fusión tenga un impacto real en la economía global y luche eficazmente contra el cambio climático, las futuras plantas deben ser financieramente rentables. Independientemente del enfoque tecnológico utilizado para generar o mantener el plasma, o del tamaño del reactor, las instalaciones deberán ser capaces de generar más dinero del que cuesta construirlas y operarlas en mercados energéticos altamente competitivos, un factor que a menudo se pasa por alto en las fases de investigación.Un modelo para medir la viabilidad de un reactor antes de construirlo Para abordar este desafío, los científicos del MIT han desarrollado un marco de evaluación económica diseñado para medir la viabilidad financiera de cualquier diseño de planta antes de que se inviertan miles de millones adicionales. Inspirándose en el histórico Criterio de Lawson de los años cincuenta, el cual calcula la relación entre la energía generada por el plasma y la energía externa requerida para mantener la reacción, este nuevo modelo funciona como una especie de indicador de rendimiento económico. El sistema evalúa diez parámetros clave de manera neutral respecto a la tecnología empleada, integrando variables de ingeniería como la densidad de potencia, la eficiencia en la conversión de energía y la durabilidad de los componentes, junto con los costes de capital y las dinámicas del mercado energético.La publicación de esta investigación en The Journal of Fusion Energy no ha podido llegar en mejor momento. A medida que el capital sigue fluyendo hacia la fusión nuclear, contar con una herramienta así se vuelve indispensable para guiar a los ingenieros e inversores en la toma de decisiones de diseño desde las etapas más tempranas. Los creadores del proyecto sostienen que este análisis era la pieza faltante en el desarrollo de la fusión, permitiendo prever los costes a escala real y garantizando que los reactores del futuro no solo sean maravillas de la física, sino también negocios sostenibles capaces de transformar el sistema energético mundial.