«En parvulario ya debería enseñarse economía y finanzas, es lo que domina el mundo»

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Ferran Martínez (Barcelona, 1968) triunfó en las canchas de baloncesto y ahora lo hace en el mundo empresarial. Como pívot, se formó en las categorías inferiores del Barcelona, club con el que debutó. Su dominio del juego interior y su versatilidad lo llevaron a defender también la camiseta del Joventut de Badalona, donde conquistó la histórica Copa de Europa de 1994, y a competir en la exigente liga griega con el Panathinaikos. Además, fue una pieza fundamental en la selección española, acumulando 156 partidos internacionales. Tras retirarse de las pistas debido a las lesiones, Martínez redirigió con éxito su carrera hacia los despachos y el entorno corporativo. Se especializó en la gestión de patrimonios para deportistas de élite y fundó varias empresas tecnológicas y de consultoría financiera. Su visión estratégica le permitió liderar divisiones de banca privada orientadas al deporte y el entretenimiento, consolidándose como un conferenciante y asesor de negocios de gran prestigio. Su transición demuestra cómo trasladar los valores del deporte de alto rendimiento al liderazgo empresarial. Ahora presenta un nuevo libro, el sexto, que ha escrito, bajó el título 'El algoritmo del éxito', un manual de estrategias reales para «sacar más partido a tu talento, tu trabajo y tu vida». El exjugador asegura que la libertad financiera no es un golpe de suerte, sino un algoritmo que desvela en sus páginas. —Comenta que los deportistas viven en una burbuja de realidad distorsionada ¿cómo rompe esa burbuja el algoritmo? —Lo que diría es que los deportistas tenemos dos vidas. La primera es la más irreal aunque también es la más apasionante que puede haber, que es hacer lo que tú quieres, tener reconocimiento social, éxitos viajar… Romper la burbuja es reinventarse y es aprovechar todos los valores que te enseña el deporte de élite para transformarlo en cosas positivas para tu segunda vida, que es la real, la que empieza cuando te jubilas con 35 años y tienes mucho por delante. —¿Cuál es el error cognitivo más común que comete un atleta joven al firmar su primer contrato millonario? —Hay muy pocos deportistas que sean tan afortunados como para tener un primer contrato muy millonario, pero si pensamos en algunos casos concretos, el problema es que de golpe tienen lo que yo digo los 'grifos abiertos', entonces pueden tener todo lo que quieren. He visto casos de gente que con su primer contrato empieza a comprar cochazos, casas... Están adquiriendo un nivel de vida muy alto porque piensan que toda su carrera va a ser igual, y siempre pueden surgir problemas como lesiones o no cumplir con lo que estaba previsto. Por suerte cada vez esto pasa menos y se empieza a tener mucha más conciencia de la importancia de tener una buena planificación. —En su libro habla también de la gestión del ego y del talento. Con una carrera como la suya, ¿cómo hizo a nivel personal para que los elogios no le nublaran la vista? —Tuve la suerte de tener un entorno muy bueno, tanto mi familia como después mi mujer, María. Y siempre he tenido los pies muy en el suelo. Siempre supe que la carrera podía durar más o menos, pero que había un momento limitado y se acababa. Si tú pierdes un poco la cabeza y el control puedes tener muchos problemas y siempre tuve muchas más inquietudes que no solo jugar al básquet. Me gustaba mucho la tecnología y también el mundo financiero, así que lo integré todo. Desde muy joven ya iba con ordenadores, hacía programación y me interesaba también anticiparme al futuro para ver qué pasaría, y entonces la tecnología me ayudó mucho en esto. —Sostiene que el éxito no es ganar dinero, sino saber mantenerlo, ¿qué porcentaje de culpa tiene el entorno familiar en los fracasos? —Es muy importante el entorno familiar, de los agentes, de los abogados, de todo tu entorno profesional que tienes alrededor. Para mí, lo que es clave es que tú adquieras el máximo conocimiento para tener tú el control. La familia siempre intenta hacer lo mejor para ti, pero a lo mejor no tienen los conocimientos suficientes. Y yo en el libro intento transmitir que cuanto más aprendas, más conocimientos tengas, más te formes, más control tendrás y más libertad financiera podrás tener, aunque sé que es complicado porque no a todo el mundo le apasionan las finanzas ni la economía. Pero en un mundo que todo está basado en esto, tienes que tener unos conocimientos básicos. —¿Y cómo ayuda su método a gestionar el 'miedo a perderlo todo' cuando la carrera deportiva llega a su fin? —Cuando ves que tu carrera llega al final ya no tienes tiempo. Tienes que haber sido consciente durante toda tu carrera deportiva, y al final todo es un proceso. Hay mucha gente que ha ganado mucho y lo ha perdido todo y hay otros que han ganado mucho menos y que se han transformado, viven muy bien y lo tienen muy bien organizado. Por lo tanto, yo diría que sobre todo es adquirir un método, una disciplina y ser muy consecuente durante toda tu carrera con esto. —¿Cómo pensaba usted? —Pues si ganaba, por ejemplo, diez y con cuatro podía vivir bien, los otros seis los invertía e iba haciendo la cultura del ahorro. Invirtiendo en diferentes sistemas de todo tipo y diversificando mucho, que es la clave, y luego también teniendo un equipo de profesionales a mi alrededor. —Reinventarse da miedo ¿cuál fue su mayor miedo invisible al retirarse? —Mi carrera llegó al final de golpe porque fue a raíz de una lesión que sufrí en la rodilla en un partido con la selección catalana. Y entonces me di cuenta que tenía algo que no había tenido nunca en toda mi vida, que era tiempo. Entonces pensé: '¡ostras!, ¿qué puedo hacer ahora?'. Pues aprovechar este tiempo. Y es cuando empecé a formarme y estudié análisis financiero y renta variable, temas de economía e hice un MBA. Eso es lo que me dio las herramientas suficientes como para no tener miedo al futuro. Sí que es verdad que durante mi carrera había podido ahorrar y, al conocer a mucha gente en todo el mundo, tenía una buena red de contactos. Pensando en positivo tenía que aprovechar todo eso. —Llama la atención el alto índice de bancarrota en la NBA ¿Por qué los índices de ruina son tan alarmantemente altos a los pocos años del retiro? —Yo creo que es porque cuando empiezan a pasar de una vida absolutamente normal a ser multimillonarios pierden el control porque son gente muy joven, que a veces no tienen suficientes estudios, tienen unos entornos en los que no tenían mucho dinero… Entonces empiezan a comprar casas, coches, y piensan que a lo mejor a partir del segundo o del tercer contrato ya empezarán a ahorrar, pero a veces esto no llega. Y luego, cuanto más nivel de vida alto tienes, más complicado es mantenerlo. Entonces te creas necesidades inútiles que no son necesarias. Es curioso que jugadores que han ganado tanto dinero no hayan podido calcular todo esto. Es uno de los problemas graves que hay y, aunque va pasando menos, hay casos sonados de grandes deportistas que se han arruinado. —¿Qué papel juegan los 'falsos asesores' y los amigos de infancia en la pérdida de patrimonio de un jugador? —No es que lo hagan con mala intención, pero no tienen los conocimientos suficientes. Siempre hay que buscar un equilibrio entre la confianza y el profesional. Puedes confiar mucho en una persona, pero si no tiene mucha experiencia en temas de inversión… O en alguien que sea muy bueno pero que no conoces de nada…. La clave es ser capaz de rodearte de un buen equipo. Y más importante aún es si tú mismo sabes de estos temas y no necesitas de una persona externa que te lo haga absolutamente todo. Y para eso explico una cosa que es muy básica, que lo utilicé siempre: lo primero que tienes que hacer es crearte una tabla muy básica: ¿cuánto gano y cuánto gasto? ¿Cuántos impuestos pago? Y al nivel de vida que estoy ahora, ¿cuánto tiempo aguantaría si se me cortara de golpe el grifo y se me cayeran los ingresos en picado? Y hacer todo este ejercicio es muy bueno. —¿Cuál es la anécdota o caso más extremo que recuerde de un jugador que haya perdido todo por sus malas inversiones o que haya caído en la ruina? —Algún futbolista que ha hecho un contrato muy potente al principio, de cuatro años, y ha comprado una mansión para él, una mansión para los padres, un Ferrari, relojes de lujo, y luego ha tenido una lesión grave… Se ha ido recuperando de la lesión pero ya no está en el equipo que estaba, ya no ha ido a la selección, ha empezado a jugar en diferentes equipos de diferentes países pero de otro nivel, y entonces todas sus expectativas ya no se han cumplido. ¿Qué pasa? Que ha tenido que bajar de golpe el nivel de vida que quería tener. Y ahora está en una situación mucho más complicada. —¿Algún nombre que le venga a la cabeza? —Hay nombres que todo el mundo conoce porque son públicos, de los que hablo en el libro, como Antoine Walker, Allen Iverson o Charles Barkley, que también tuvieron problemas económicos. Pero en Estados Unidos es diferente porque si has sido deportista profesional, aunque te vaya muy mal, los jugadores de la NBA, de fútbol americano y de béisbol tienen unos planes de pensiones obligatorios que esas propias ligas hacen para evitar que si les va mal en las finanzas puedan tener un colchón o unas pensiones en el futuro. —¿Y el caso contrario? ¿El jugador que ilustre la fórmula del éxito? —Jugadores que he conocido y que han sido superestrellas deportivas y empresariales. Magic Johnson ha sabido redirigir muy bien su vida gracias a su buena imagen y también por culpa de la enfermedad que tiene del Sida. Ha sabido juntarse con empresas que apuestan una parte de sus beneficios a investigación. Ha hecho un gran equilibrio entre lo que es la parte empresarial con la parte deportiva. Luego están otros jugadores que han invertido muy bien como Stephen Curry, que también apuesta mucho en tecnológicas; Shaquille O'Neal, que también ha hecho muy buenas inversiones. Y Michael Jordan… —¿Alguno más? —Mathieu Flamini, que es un jugador de fútbol francés, se asoció con un amigo que es una eminencia en el mundo de la biotecnología. Y ha creado una multinacional que es líder mundial. Gente que ha sido grandes estrellas de su deporte y que ahora son grandes empresarios, y esta mentalidad es la que necesitamos. Gente que quiere ser la mejor en su deporte y que cuando se jubila o se retira, quiere también ser el mejor empresario. —¿Hay algún compañero de profesión al que le haya dolido especialmente verle caer? —No… Hemos conocido casos como el de Julio Alberto, el jugador de Barça. Es un ejemplo de que lo pasó mal. Pero es una cuestión muy complicada porque no siempre depende de uno mismo, depende del entorno, depende de las circunstancias. Lo importante para mí es aprovechar esta primera vida de carrera para adquirir estos valores del deporte y todo lo que nos enseña, a gestionar la presión, la orientación a resultados, para luego extraerlo a la vida real y aprovecharlo. Si has sido de los mejores en tu deporte, no puede ser que casi el 50% de los deportistas, cuando se retiran, entren en depresión porque no saben qué hacer. Si han sido suficientemente fuertes para mantenerse en la élite, estos propios valores los pueden aplicar a su vida personal ¿no? —También menciona el peligro de las inversiones exóticas (restaurantes, hoteles, criptos) ¿Por qué el deportista suele caer en estos negocios de alto riesgo? —Yo no diría que son negocios de alto riesgo. Diría que es la nueva economía, las economías descentralizadas. El problema es invertir en cosas que no conoces. Si el 95% de la gente no sabe ni lo que son las finanzas descentralizadas, ni son los bitcoins, pues no tendría que invertir en ello, ¿no? El bitcoin es inversión de altísimo riesgo porque es supervolátil. Pero no es que tenga que ser malo, sino que es una reserva de valor, igual que lo es el oro. Es una tontería invertirlo todo en oro, todo en bitcoins, sino que hay que diversificar. La clave está en invertir en lo que conoces y saber lo que tiene más y menos riesgo… —Usted ha conocido a grandes líderes ¿Qué conversación privada con otra personalidad influyó en algún capítulo de su libro? —En el libro hablo de personas que son referentes mundiales pero que son personas sencillas a la vez, por ejemplo, Magic Johnson o Joan Manuel Serrat, que es una persona que admiro desde toda la vida y que además es muy del Barça, pero es que además es de la Penya también y venía a los partidos. Pero que es una persona en el día a día cercana, muy cercana. Es gente a la que el éxito no se le ha subido nunca a la cabeza y para mí son referentes porque siguen siendo muy buenas personas. —Como jugador de élite, ¿qué experiencia propia le ha inspirado para escribir este libro? —Me gusta mucho escribir. Siempre viajo con el ordenador a todas partes y siempre estoy anotando cosas que se me van ocurriendo. Luego las ordeno y es cuando hago un libro. A mí lo que me ha inspirado es sacar lo que tengo dentro de mí para poderlo explicar y que el libro sirva de inspiración. No quiero dar consejos a nadie sobre lo que tiene que hacer, pero sí que puedo explicar mi propia experiencia por si a alguien le puede servir y luego hay unos capítulos en los que voy dando pequeños consejitos, muy básicos, para que la gente los pueda utilizar si lo ve necesario. —Hábleme de la presión del grupo en el vestuario por aparentar estatus ¿cómo se resiste a esta corriente psicológica? —El dinero proyecta tu propia manera de ser. Pero no es necesario aparentar que tienes más cosas o menos. Mi experiencia, tanto en el Barça como en el Joventut o el Panathinaikos, era un poco diferente porque venían muchos jugadores. Jugué con Byron Scott, con Dino Radja, con John Salley… Tenían mucho más interiorizada la cultura americana, que quizás es un poco diferente. Pero no he vivido tan de cerca esto de los egos o del estatus dentro del vestuario. —Su libro propone una fórmula matemática del éxito. ¿Cuáles serían las tres variables financieras innegociables en esta ecuación? —La primera, solo invertir en lo que conoces, o sea, conocimiento. La segunda, claramente, sería diversificación. Y para mí una muy importante que la utilizo mucho es conocimiento. —¿Anticiparse al futuro? —Sí. ¿Cómo? Pues conociendo las tendencias del futuro. ¿Qué quiere decir esto? Pues que si todo el mundo sabe que la Inteligencia Artificial va a cambiar la sociedad… ¿cómo no estamos invirtiendo en procesadores y semiconductores? Pues porque ahora ya no es el momento. El momento era hace 10 años… Son cosas de anticiparte a lo que piensas que pasará y apostar por empresas de investigación, no solo en temas de computación, sino sobre todo también en temas energéticos, de mejora de la ecología, de mejora también de la investigación biotecnológica, cosas que nos harán cambiar a la humanidad en positivo. —¿A qué edad considera que un jugador joven, un canterano, un atleta amateur debería empezar a aplicar el algoritmo? —Desde lo antes posible. Pero no solo un atleta, cualquier persona tendría que empezar a ponerlo en práctica. Para mí es un error gravísimo que en las escuelas no se enseñe economía y finanzas. Y para mí se tendría que enseñar desde parvulario, desde los cinco años, porque en un mundo dominado por las finanzas y la economía, no tiene ningún sentido que nadie tenga conocimiento de nada. Y a partir de aquí, cuanto antes posible. Y es muy sencillo, es crearte una hoja de cálculo fácil y decir: ¿qué gano y qué gasto? ¿Es sostenible o no es sostenible? Y a partir de ahí, intentar tener una visión más a largo plazo. —Si un deportista que ya está empezando a ahogarse en deudas lee su libro hoy ¿cuál es la medida de emergencia que le recomienda tomar? —Es que no tendría nadie que ahogarse en deudas. Al final, tú no te puedes crear necesidades que no puedes soportar. Primero tienes que ser consciente de lo que dispones y, a partir de ahí, actuar en consecuencia. Si ya tienes muchas deudas, pues tienes que intentar reequilibrarlas y renegociarlas para irlas reduciendo. Pero tampoco conozco tanta gente que se haya endeudado tanto como para que eso le condicione tanto la vida. —Si al Ferran Martínez de 18 años le cayera este libre en las manos ¿qué cree que diría al leerlo? —Seguramente diría: 'Ostras, me gusta mucho lo que cuenta este Ferran Martínez y yo también tengo curiosidad', porque en el libro hablo mucho de curiosidad por aprender. Para mí no tiene ningún tipo de sentido que alguien que está ganando dinero no tenga ni idea de finanzas ni tenga ni idea de economía. Esto es muy importante en la vida del día a día, poder tener formación para luego ser libre y tomar decisiones que no te sean perjudiciales.