Hay lugares del universo capaces de llevar la física hasta límites difíciles de imaginar, pero Cygnus X-3 acaba de subir todavía más el listón. Este sistema binario de nuestra galaxia ha sido identificado como la fuente de rayos gamma más energética conocida, después de que el observatorio chino LHAASO detectara señales relacionadas con partículas aceleradas hasta, al menos, 30 PeV.Cygnus X-3 se encuentra en la constelación del Cisne y está formado por un objeto compacto que gira alrededor de una estrella masiva. Ya era un laboratorio natural extremo, pero las nuevas observaciones muestran que allí funciona un acelerador de partículas mucho más potente de lo esperado.Una señal que cambia cada 4,8 horas y señala directamente al sistema Lo que permitió a los investigadores ir más allá de una simple detección fue el comportamiento de los rayos gamma. LHAASO comprobó que la emisión de energía ultraalta aumentaba durante los periodos de mayor actividad observados también a energías mucho menores. Cuando esa actividad descendía, la señal extrema desaparecía.Los datos mostraron además una variación relacionada con el ciclo orbital de 4,8 horas de Cygnus X-3. Ese “reloj” cósmico ayuda a situar el origen de la emisión dentro o muy cerca del propio sistema. Los científicos pudieron limitar la región donde se produce la aceleración a un tamaño de unas tres veces el radio del Sol.Los rayos gamma detectados alcanzan varios PeV, pero para producirlos los protones tendrían que llegar a energías de decenas de PeV. El estudio concluye que Cygnus X-3 puede acelerar partículas hasta al menos 30 PeV, muy por encima de lo que consiguen los aceleradores construidos por el ser humano y de las previsiones habituales para objetos de la Vía Láctea.Una posible explicación apunta a protones acelerados cerca de la base de un chorro de materia. Al encontrarse con la intensa luz ultravioleta de la estrella compañera, esas partículas podrían generar los rayos gamma detectados e incluso neutrinos, lo que permitiría estudiar el fenómeno mediante distintos tipos de señales.El hallazgo llega mientras los astrónomos intentan entender fenómenos como el misterioso brillo del centro de la Vía Láctea, que podría estar relacionado con la materia oscura.Cygnus X-3, por su parte, se convierte en la primera fuente conocida de rayos gamma de energía ultraalta cuya intensidad cambia con el tiempo, abriendo una nueva vía para estudiar cómo nacen algunas de las partículas más energéticas de nuestra galaxia.