¿Quién no ha soñado alguna vez con encontrar un tesoro escondido? La fantasía se hizo realidad hace una semana en la ciudad belga de Dendermonde (noroeste de Bruselas), donde un estudiante adolescente que pasa el verano trabajando en la construcción halló enterrado en los cimientos de un edificio en reconstrucción un alijo de lingotes y monedas de oro valorado en nueve millones de euros. Eso sí, la segunda parte de ese sueño, poder vivir de las rentas del hallazgo, no se va a cumplir: el oro vuelve a estar escondido, guardado “a buen recaudo” en una localización secreta, asegura la policía local. Seguir leyendo