Si hablamos de gigantes televisivos, el nombre de Sonsoles Ónega (Madrid, 1977) aparece inevitablemente entre los primeros. Desde que anunciara su salida de Telecinco en 2022 y su incorporación a Atresmedia, la presentadora de Antena 3 se ha erigido como 'la reina de las tardes' gracias al éxito de 'Y ahora Sonsoles' , el magacín privado más visto de la parrilla televisiva de lunes a viernes. A pesar del ritmo frenético de su día a día, que apenas le deja tiempo que poder dedicarle a sus dos hijos , la comunicadora ha encontrado en los meses de verano el momento ideal para poder desconectar y pasar más tiempo con los suyos. Aprovechando el parón de la actualidad, a la madrileña la hemos visto presumir en sus redes sociales de lecturas, descanso y tardes de playa. Uno de los destinos que no ha faltado en estas vacaciones ha sido Galicia , la tierra de su padre, el difunto Fernando Ónega , de la que ella almacena grandes recuerdos de su infancia. La mayoría de ellos los pasó en Mosteiro , una pequeña aldea del municio de Pol, a unos 25 kilómetros de Lugo, donde sus abuelos «recogían patatas y berzas o sacaban al ganado de las cuadras» y donde su familia y ella desconectaban de las grandes urbes. La huella del veterano periodista, fallecido el pasado mes de marzo a los 78 años, no solo ha marcado la profesión de Sonsoles Ónega, sino también gran parte de su carácter a nivel personal. Tanto es así que, a pesar de haberse criado en Madrid durante sus 48 años de vida, se considera una persona mucho más de pueblo que de las grandes urbes , como lo fuera su progenitor. « Tengo más gen rural que de ciudad . Recuerdo todos mis veranos en Mosteiro (Lugo), donde nació mi padre y donde hemos pasado buena parte de nuestra infancia y adolescencia», explicó a finales de 2025 en una entrevista para Semana con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural. Tanto Sonsoles como su hermana Cristina pasaron muchos de sus primeros años de vida en estas tierras gallegas de interior, donde comieron cocido, pan y lacón junto a su familia. Ella misma asegura que en esa época se recuerda «asalvajada» , una actitud que, según admite, cuesta más ver entre las juventudes de hoy en día. «Yo salía de Madrid y era otro mundo, sin tiempo, sin obligaciones. Fue una infancia tan distinta a la que pueden tener mis hijos ahora , sin maquinitas, buscando babosas, cortando ortigas para pinchar a mi hermana…», aseveraba en esta charla para la mencionada publicación. A pesar de que ya no vuelve a Mosteiro tan recurrentemente cuando era niña, la presentadora habla de Galicia como su «lugar favorito» y mantiene todavía con ella la esencia de esos años. Presume, de hecho, de tener « un vínculo estrecho con la naturaleza , los animales, la tradición y con la escuchanía de las gentes de los pueblos» y de encontrar la paz cuando regresa a sus orígenes. «Me encanta la vida en las ciudades, pero aterrizo cuando llego a un pueblo. Me encanta el ritmo de los sitios pequeños », admitía a la citada publicación, confesando que nunca se ha desvinculado de la idea de «irse a vivir al campo». De aquellos años tan felices poco queda, pues no quedan ni familiares ni amigos en el municipio lucense, aunque siguen conservando la casa de su abuela en esta pequeña aldea de apenas 400 habitantes. «Necesitamos hacerla habitable. Ese es un reto o una asignatura pendiente de la familia», aseguraba la comunicadora madrileña.