Nadie puede reprocharle a la política catalana que sea proclive al aburrimiento. Una de las pruebas que lo demuestran es que en el primer cuarto del siglo XXI, el Parlament no solo se ha fragmentado, sino que ha visto nacer a numerosos partidos políticos nuevos hasta el punto de que ya hay más formaciones creadas en el siglo XXI que en el XX. Seguir leyendo....