Joel Álvarez cae ante Njokuani en Filadelfia por decisión unánime en el UFC 330

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Noche aciaga para las artes marciales mixtas (MMA) españolas. Joel Álvarez ha caído derrotado por decisión unánime ante Chidi Njokuani (30-27, 30-27 y 29-28) en el combate estelar de la tarjeta preliminar del UFC 330. Este resultado, que ha llegado tras aceptar en corto aviso con solo dos semanas de antelación, supone su segundo tropiezo de manera consecutiva en la división del peso wélter de la UFC, después de haber sido sometido por Yaroslav Amosov el pasado mes de mayo. No es un desastre, pues lleva seis años compitiendo al máximo nivel en la UFC, pero sí una señal de alarma que tendrá que tener en cuenta para su futuro en la élite. El Fenómeno, como se le apoda al gijonés, llegó a Filadelfia casi de emergencia. No estaba originalmente programado para UFC 330 : entró como sustituto de Geoff Neal con apenas 11 días de aviso , aunque llevaba entrenando en Nueva Jersey con el equipo de Islam Makhachev. Venía, además, del citado tropiezo por lo que la pelea tenía un componente evidente de reivindicación. Y la teoría previa parecía bastante clara: Njokuani tenía la ventaja en el 'striking' largo, mientras que Álvarez debía intentar llevar la pelea a la distancia corta, al clinch o al suelo, donde su peligro con las sumisiones podía marcar diferencias. De hecho, Álvarez llegaba con una reputación de finalizador especialmente peligrosa, pues había logrado 17 victorias por sumisión en su carrera profesional. Pero eso no ocurrió. Desde el primer minuto, Njokuani se adueñó del centro del octágono. No necesitó hacer una exhibición espectacular: empezó a castigar las piernas de Álvarez con patadas bajas, alternándolas con jabs y golpes al cuerpo. Álvarez respondía con golpes aislados y alguna patada llamativa, incluida una giratoria que pasó muy cerca de la cabeza de Chidi, pero no conseguía convertir esas acciones en presión sostenida. Y ahí empezó a aparecer el problema fundamental de la noche: El Fenómeno estuvo demasiado tiempo a la expectativa, sin ataques . En lugar de imponer el ritmo del combate, parecía estar esperando el momento perfecto para entrar. Njokuani, por su parte, no necesitaba asumir demasiados riesgos. Le bastaba con mantener la distancia, tocar las piernas, lanzar el jab y obligar a Joel a reaccionar. El segundo asalto fue especialmente revelador. Hubo muchos amagos, pausas y ataques individuales. Por momentos los dos parecían estar intentando descifrar al otro sin querer ser el primero en comprometerse. El público de Filadelfia empezó a impacientarse y llegaron los abucheos. Sin embargo, este segundo parcial sí que viajó a la esquina del asturiano, al menos así lo determinó uno de los tres jueces y numerosos aficionados. Pero Chidi Njokuani tenía clara su estrategia: disciplina de pateo y sumar mayor volumen que el asturiano. Joel Álvarez empezó a mostrarse más estático y más cauteloso con las piernas castigadas. Hubo un intento de clinch contra la reja, pero no llegó el derribo que Joel necesitaba. Cuando volvieron al centro, Chidi siguió haciendo lo mismo: patadas, control de la distancia y golpes aislados. Además, el cardio del asturiano, que había tenido muy poco tiempo para preparar la pelea, empezó a fallar. Njokuani no necesitó destruir a Álvarez para ganar . Simplemente consiguió que Joel no pudiera desarrollar su pelea. El Fenómeno suma su cuarta derrota en la UFC. Ahora tocará descansar, reponerse y analizar cuáles serán sus siguientes pasos para volver a tener la relevancia que merece dentro de la UFC.