El primer veredicto ya cayó en marzo. Ahora comienza la segunda ronda, y es más grande. Meta se sienta esta semana ante un tribunal federal en Oakland, California, para responder a la demanda presentada por las fiscalías generales de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey — cuatro de los 29 estados que participan en la litigación federalizada contra la empresa. Es la segunda vez que Meta se enfrenta a un juicio por el diseño adictivo de sus plataformas en un mismo año, y el contexto legal es muy distinto al de la causa civil de Los Ángeles que se saldó con 6 millones de dólares en daños en marzo de 2026.Lo avanzaba NPR en su cobertura del lunes 17 de agosto, con detalles del estado actual de la litigación. Lo que se ventila en Oakland es más complejo que el primer caso: no es una demanda individual de una usuaria perjudicada (como fue la de Kaley G.M., la joven de 20 años que se convirtió en la primera víctima de adicción a redes sociales reconocida judicialmente en EE.UU.), sino una acción de los estados que alega recopilación ilegal de datos de menores, diseño deliberadamente adictivo y engaño a los consumidores sobre los riesgos de las plataformas.¿De qué acusan exactamente los estados a Meta?La acusación central tiene tres patas. Primera: que Meta diseñó características como el scroll infinito y las notificaciones push con el objetivo explícito de maximizar el tiempo en pantalla de los usuarios jóvenes, sabiendo que ese diseño provocaba daños en salud mental. Segunda: que recopiló datos de menores de forma ilegal, en violación de leyes de privacidad estatales y federales. Tercera: que mintió públicamente sobre la seguridad de sus plataformas para menores mientras sus propios documentos internos — los Facebook Papers, entre otros — demostraban que tenía conocimiento de los daños.La estrategia legal que usan los estados es la misma que ganó en Los Ángeles: tratar las redes sociales como un producto, no como una plataforma de contenidos. Esa distinción es crucial porque esquiva el escudo de la Sección 230, la ley federal que protege a las plataformas de la responsabilidad por el contenido generado por los usuarios. Si el algoritmo de engagement es un defecto de diseño del producto — no un problema con el contenido que se publica — la Sección 230 no aplica.En mi experiencia siguiendo la litigación sobre redes sociales desde los primeros casos de 2022, este giro argumental es el más sólido que la parte demandante ha conseguido articular. Lo que el jurado de Los Ángeles validó en marzo es que esa lógica puede convencer a doce ciudadanos ordinarios. Lo que los estados están probando ahora es si funciona también contra el argumento más sofisticado que Meta puede presentar con sus abogados de empresa.¿Por qué el primer veredicto no puso fin a la litigación?Porque los 6 millones de dólares que pagaron Meta y YouTube en el caso de Kaley G.M. son casi insignificantes para empresas de esa capitalización. Y porque el caso bellwether de Los Ángeles fue solo el primero de más de 3.000 demandas consolidadas en la litigación federal, que reclaman en total cifras que podrían acercarse a 1,4 billones de dólares según los cálculos de los demandantes.El veredicto de Los Ángeles en marzo fue el pistoletazo de salida, no el final del proceso. El Noveno Circuito también falló recientemente permitiendo avanzar a más de 3.000 demandas de particulares, distritos escolares y fiscalías estatales. La acumulación de frentes legales hace que Meta tenga que gestionar simultáneamente más litigación de la que cualquier empresa puede afrontar de forma individualizada.¿Por qué el argumento legal que usan los estados podría ser más poderoso que el del caso Kaley?Las demandas de ciudadanos individuales tienen un problema de escala: hay que demostrar el daño caso a caso. Las demandas de fiscalías estatales pueden presentar evidencias de daños sistémicos — estadísticas de salud mental de adolescentes, documentos internos de la empresa, patrones de uso a escala de millones de usuarios. Son un tipo de prueba diferente y potencialmente más convincente para los jurados.Además, los estados tienen capacidad para solicitar cambios estructurales en el diseño de las plataformas — no solo compensaciones económicas. Si los jueces acceden, Meta podría verse obligada a modificar el scroll infinito, los sistemas de notificación o los algoritmos de recomendación para menores. Eso es algo que más de 20 países ya están intentando hacer por vía legislativa, con resultados desiguales.La analogía con el tabaco sigue apareciendo en los argumentos de los abogados demandantes, y la analogía tiene mérito: en los 90, las demandas individuales contra los fabricantes de cigarrillos no cambiaron nada. Fueron los fiscales generales estatales los que consiguieron el acuerdo de 246.000 millones de dólares y los cambios en las prácticas de la industria. La historia no se repite, pero rima.Meta no ha perdido este juicio todavía — y tiene argumentos sólidos sobre la Sección 230 y la Primera Enmienda que aún están por resolver en apelación. Pero el hecho de que cuatro estados y 29 estén dispuestos a llevar esto a juicio en lugar de a un acuerdo dice mucho sobre cuánta confianza tienen en su posición. Y dice mucho sobre la presión regulatoria que Meta afrontará durante los próximos cinco años, independientemente de cómo termine este caso particular.Lo que no se puede ignorar es el timing. Este juicio arranca dos semanas después de que ChatGPT for Teens — la versión de OpenAI para menores de 13-17 años lanzada hoy — haya subrayado que el sector tecnológico en general está intentando proactivamente establecer salvaguardas para los usuarios jóvenes, en parte porque el coste de no hacerlo está escalando rápidamente. Meta tenía la opción de moverse en esa dirección en 2019 o en 2021. No lo hizo. El precio de esa decisión se está pagando ahora en los tribunales.La noticia Meta vuelve a los tribunales: cuatro estados de EE.UU. van a juicio por el diseño adictivo de Instagram y Facebook fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.