La risa era una cosa muy seria en la Antigua Roma … y muy extendida. De las costas de Hispania hasta la lejana Mesopotamia, nadie escapaba a una buena chanza. Calvos, narigudos, bajitos… También empresarios, políticos y hasta emperadores y dictadores de la talla de Julio César. Pero, si hubo un colectivo castigado por los chistes de la época, ese fue el de los eruditos: «Un intelectual, después de enterrar a su hijo, se encontró con el maestro del muchacho y le dijo: 'Perdone que mi hijo no haya ido a la escuela: murió'». Dice Fernando Lillo Redonet , doctor en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, que cualquier lugar era bueno para disfrutar de un buen chiste en... Ver Más