Sebastián La Rosa, médico experto en longevidad: «El sol es responsable del 90% del envejecimiento de la cara. La diferencia del daño acumulado cuando comparas con otras partes del cuerpo es brutal»

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Tomar el sol sin aplicarnos protección no aporta ningún beneficio a nuestro cuerpo . A corto plazo, la consecuencia inmediata suele ser la aparición de molestas quemaduras que irritan y dañan la capa externa de la piel. A largo plazo, la situación es mucho más grave, ya que esta exposición continuada se relaciona de manera directa con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de piel. Hace poco, a mediados de agosto, vivimos en España un eclipse solar y la reacción general fue de máxima precaución . Todo el mundo buscó gafas homologadas y extremó los cuidados para no mirar al Sol ni exponerse sin filtro, siendo conscientes del peligro real que suponía la radiación en ese momento tan concreto. Sin embargo, esa gran preocupación que mostramos durante el eclipse debería ser la norma de todos los días . La realidad es que los rayos del sol actúan sobre nuestra piel con intensidad casi de manera constante. Por eso, no protegernos es un error. Incluso, no solo en época veraniega, puesto que la radiación solar llega a nuestro cuerpo en otros momentos del año y acumula un impacto que, con el paso del tiempo, termina pasando factura a la salud y a la apariencia de la piel. Este impacto se nota de forma clara en el rostro . Como explica el médico experto en longevidad Sebastián La Rosa, «el sol es responsable de aproximadamente entre el 80 y el 90% del fotoenvejecimiento que se va viendo en nuestra cara a lo largo del tiempo». Para entender la magnitud del problema, el doctor propone comparar la piel de la cara con la piel del glúteo de una misma persona . A la misma edad, la diferencia de daño entre ambas zonas «es brutal», y el único motivo de ese contraste tan marcado es la cantidad de radiación solar que ha recibido la cara a lo largo de los años. Un caso muy claro es el de Bill McElligot , un camionero canadiense que durante décadas recibió el sol únicamente en el lado izquierdo de la cara a través de la ventanilla de su camión . Al no usar protección solar, esa mitad de su rostro envejeció de manera drástica en comparación con la derecha, ofreciendo una imagen que demuestra cómo los rayos UV aceleran el envejecimiento. Ante esta realidad, la indicación médica es aplicarse crema protectora todos los días. Respecto al nivel adecuado, el doctor La Rosa aconseja elegir un factor de protección entre 30 y 50. «Más de 50 no te suma protección real, salvo que tengas mucho riesgo en esa zona por alguna razon», señala el experto en longevidad.