Hace unos años, ni siquiera hay que irse demasiado atrás en el tiempo, los drones eran vistos tan solo como un vehículo recreativo en el que los amantes del aeromodelismo y de la conducción por radiofrecuencia tenían una alternativa a los modelos tradicionales. Hoy esa imagen queda lejos y la mayoría de la sociedad vincula estas aeronaves a su intervención en los conflictos bélicos.Sobre la capacidad de este tipo de sistemas advirtió el experto en inteligencia artificial Stuart Russell. Desde el punto de vista de Russell, que ejerce como profesor de ciencias de la computación en la Universidad de California en Berkeley, los sistemas autónomos de ataque, lejos de proteger, lo que hacen es aumentar el riesgo al que se expone tanto a soldados como a civiles ante un enfrentamiento armado.El peligro que asoma tras la evolución tecnológica drones militaresUn aspecto que Russell expresó de manera clara y rotunda en su intervención ante la Cámara de los Lores del Parlamento del Reino Unido el 15 de junio de 2023. Allí, acudió como una de las voces autorizadas de la investigación británica para abordar cuestiones que rodean a la integración de inteligencia artificial en sistemas bélicos y el escenario futuro que puede derivar de ello. Sus respuestas plantean riesgos que conviene tener en consideración, como el hecho de que la masificación de ataques con drones puede desencadenar el mismo poder destructor que un arma nuclear.Preguntado acerca de la «falacia de la propiedad exclusiva», expresión que él mismo ha acuñado, el informático y académico explicó que se refería a la falsa creencia de que solo las potencias occidentales y sus aliados tendrían acceso a este tipo de evolución armamentística.Bajo su prisma, asumir que la autonomía protege a los soldados propios ignora que, en cuanto el adversario dispone de la misma tecnología, el riesgo se equipara o incluso aumenta: «Eso, sencillamente, no es cierto. Solo los mantendrían a salvo si fuéramos los únicos en poseer esas armas. Si el bando contrario las tiene , nuestros soldados estarían precisamente en la misma situación de peligro en la que esperamos poner a los suyos», expuso en su intervención en la cámara alta del parlamento británico.Posibilidad de entrada en acción de actores no estatales al mando de enjambres de dronesRussell, que ha mostrado públicamente sus temores ante los riesgos de la evolución de los sistemas de aprendizaje profundo, hizo especial hincapié en la idea de los enjambres de drones y en un peligro que escapa a la intervención de los estados, como el hecho de que este tipo de sistemas sean adquiridos por «actores no estatales» debido a que esta tecnología se expande con la misma facilidad que los fusiles de asalto.El peligro de este tipo de formaciones de aeronaves no tripuladas coordinadas radica en que un único operador es capaz de dirigir una ofensiva con múltiples aparatos, centenares o incluso miles. En su análisis, el académico británico elevó el impacto combinado y la capacidad de devastación que puede provocar un ataque de ese tipo, hasta situarlo al nivel de un arma nuclear táctica, pero sin la complejidad técnica para fabricarlo ni las restricciones de proliferación: «Tendrían el mismo efecto letal que una bomba de hidrógeno, pero se proliferarían de la misma manera que las armas pequeñas».Las advertencias de Russell ponen sobre la mesa la urgencia de establecer marcos de control internacional eficaces antes de que esta tecnología alcance una fase irreversible. De lo contrario, la combinación entre abaratamiento de costes, inteligencia artificial y ausencia de supervisión humana transformará de forma definitiva la guerra moderna, exponiendo a la población civil y a los propios ejércitos a una amenaza impredecible.