Un estudio que siguió durante 30 meses a 27.000 alumnos chinos encontró una paradoja inquietante: quienes utilizaban herramientas de inteligencia artificial obtenían mejores calificaciones en las tareas, pero rendían peor cuando tenían que enfrentarse solos a un examen. El problema parece estar en sustituir el esfuerzo cognitivo, no en utilizar la tecnología.