Larga vida al nuevo movimiento de rockeros y metaleros que no están muertos en Cádiz

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Acaba de cruzar la calle un hombre con una melena hasta la cintura, una muñequera con pinchos y una camiseta en la que se distingue a una especie de zombi agresivo. Es Eddie the Head, la terrorífica mascota de la banda británica de heavy metal Iron Maiden. El viandante escucha en sus cascos las voces desgarradas y esas guitarras potentes que le hacen desenfundar su mano cornuta o maloik. Ese gesto en forma de cuernos que se ha convertido en seña de identidad y respeto en la comunidad rockera. El culpable fue Ronnie James Dio, vocalista de Black Sabbath que, cuando vio a su abuela italiana hacerlo para protegerse del mal de ojo, decidió aplicarlo sobre el escenario.Más de medio siglo después se mantiene su legado. El heavy metal y los subgéneros que le acompañan siguen despertando pasiones. En la provincia de Cádiz también hay quien busca en Spotify doom metal, death metal, grindcore, metal gótico, o nu-metal. O quienes menean sus cabezas con fuerza al escuchar a Aerosmith, Scorpions, AC/DC, Judas Priest, Barricada, Leño o Soziedad Alkoholika. Durante los 70 y 80 este estilo de música marcó las vidas de personas como Margarita Gigirey Suárez, gaditana criada en El Puerto; Lucia Nogues Mariño, portuense; o Mike Palaus, natural de Checoslovaquia. Son los fundadores de una iniciativa que busca ofrecer un punto de encuentro a los amantes del metal. La Asociación Cultural Bahía Metal nace de un esfuerzo por impulsar la escena metalera gaditana en todas sus facetas.Una apuesta por visibilizar bandas locales y crear un espacio común donde compartir gustos. “Surgió charlando entre amigos, entre la comunidad heavy portuense, tampoco es que seamos muchísima gente y al final nos conocemos todos”, explica Margarita, presidenta de la asociación, que está formada por unos 30 rockeros de diferentes edades, algunos amigos desde hace dos décadas.El grupo de personas aficionadas al metal en la barra de La Mazmorra.-MANU GARCÍAEntre ellos, hay bastantes músicos, unos doce, que tocan en grupos de la provincia como son Feral, Argi, Sucube, Sphinx, Guadaña, Saurom y Alan Nepa. La mayoría de los integrantes descubrió estos géneros en su adolescencia, cuando familiares o amigos ejercieron de enlace para abrirles las puertas al mundo de los pogos.“He vivido durante el comunismo en mi país, cuando el heavy metal estaba totalmente prohibido. Lo descubrí cuando tenía 14 años, ahora tengo 55. Un amigo de Austria y otro de Alemania traía los casettes. Y lo escuchaba en la radio con antenas clandestinas”, recuerda Mike, tesorero.El primer disco de heavy metal que cayó en manos de Lucía fue The Black Album (1991) de la banda estadounidense Metallica. “Yo creo que todos empezamos desde muy jóvenes, porque un hermano o un amigo escuchaba rock. A mi padre le encantaba Europe y fue quien me lo fue inculcando”, comenta la portuense.En la provincia gaditana echan en falta una mayor visibilidad. “El heavy y el rock son géneros que realmente mueven a más gente de lo que puede parecer en un primer momento. Hay más escena de la que se cree, hay mucho potencial, pero no está contando con tanta difusión como otros eventos. Algunas veces te enteras de los conciertos cuando ya han pasado”, dice Margarita.El movimiento tiene su público, que sabe a donde acudir para disfrutar en directo de guturales y ritmos frenéticos. Un tema de System of a Down resonó en la Feria de Puerto Real no hace mucho. En la caseta metalera La Forja, que se encargó de que en el Real no solo hubiera flamenco y reguetón. Es habitual que la programación más underground se encuentre en salas como Milwaukee, Gastrobar Rock Café o en los altavoces de La Mazmorra en El Puerto; y en Rollin' Rock Pub, Woodstock Bar o Savage Bar en Cádiz capital. La Guarida del Ángel o Sala Oshun en Jerez también entrar en la guía.“Hay bastante movimiento tanto de bandas como de seguidores. Pero quizá falta ese empuje para que se organicen más conciertos y haya más apoyo tanto por parte de los seguidores como de los promotores”, reflexionan.La asociación tiene como objetivo dar a conocer la escena, promover conciertos y pone en valor a aquellos músicos que se atreven a crear proyectos propios en esta vertiente. Su fiesta de inauguración se celebró el sábado 20 de junio en La Mazmorra, uno de los templos del metal en la provincia. Lo eligieron por ser ese “punto de encontro nostálgico” donde se conocieron la mayoría de socios y al que llevan acudiendo desde hace años.“Las bandas nos donaron objetos de merchandising para poder hacer una rifa y sacar un poco de dinero para la asociación”, explica Margarita, que también quedó sorprendida por la buena acogida. “Vino muchísima gente que no conocíamos, de Sevilla, de Huelva, de Málaga”, comenta. Una primera toma de contacto que les anima a querer preparar una presentación más oficial.Margarita Gigirey, Lucia Nogues y Mike Palaus.-MANU GARCÍAEn este establecimiento tienen la oportunidad de deleitarse con los géneros más extremos. "Aquí sigo luchando por el estilo de música que tanto nos apasiona. Por lo menos tenemos un huequecito para pasar nuestro tiempo escuchando lo que nos gusta", comenta Jose Miguel Cárdenas, fundador y dueño de La Mazmorra tal y como hoy se conoce. Fue en 2012 cuando este isleño cogió las riendas de este local que ya albergaba un bar, donde sonaba heavy metal "en menor medida".Aunque él ya llevaba trabajando en este lugar desde el año 2002. Diez años después, le bautizó con este nombre y lo convirtió en el único de la ciudad especializado en este estilo, siendo actualmente uno de los más antiguos de la provincia que sigue en activo. Grupo de personas que forman parte de la nueva asociación.-MANU GARCÍASegún su experiencia, es la primera vez que ve nacer una asociación enfocada al heavy metal. De rock y otras alternativas sí que existen, como el colectivo Rock Action Sur (RAS). "Aquí de metal no había nada. Esta asociación se ha formado para mantener la llama viva de este estilo", expresa.El isleño analiza el panorama actual de la provincia, donde se percibe algunas citas de rock gracias a ciertos organizadores, pero donde "no hay apenas eventos de metal", exceptuando actuaciones puntuales en Chiclana o San Fernando.La asociación no se centra en El Puerto, sino que busca nuevos espacios en toda la provincia. “Estamos en vistas de nuevos proyectos y estamos hablando con otras salas. Ahora mismo, no estamos cerrados a nada”, dicen.Los fundadores, en la puerta del bar La Mazmorra.-MANU GARCÍANo les cabe duda de que las propuestas serán bien recibidas por muchos adeptos a estos géneros. “No podemos decir que no haya gente. Hay mucha afición en general”, añaden. Lo corroboran cada vez que ven fotografías de macrofestivales como el Resurrection Fest, conocido como “Resu”, en Lugo; el Rock imperium festival de Cartagena o Leyendas del Rock en Villena, Alicante. “Van miles y miles de personas”, dicen.Entre sus propuestas para el sur más al sur del país no descartan crear un festival. “Nos gustaría que El Puerto se convierta en un referente del metal. En un futuro, lograr hacer un evento de este tipo que atraiga a gente de fuera fomentaría otro turismo”, explican.Una manera de vivirPara estos rockeros metaleros punkis o como quieran llamarse, el género es “una manera de vivir”. Todos ellos hacen piña y notan ese sentimiento de unión en pequeños gestos. Por ejemplo, cuando se cruzan con alguien que no conocen pero lleva una camiseta del mismo grupo que llevan. “Instantáneamente ya somos colegas para toda la vida. Esto ha pasado mucho”, dice la presidenta, que destaca la mejor parte de ser una rockera empedernida.“Lo bonito es que al final viajamos para ver a las bandas, ya sea en España o fuera de España, y en esos mismos conciertos haces amigos, te unes a gente que nunca hubieras imaginado y algunas se quedan ahí de por vida. Las mejores amistades que tengo han sido gracias a la música”, sostiene.La Asociación Cultural Bahía Metal arranca con ilusión y con ganas de zarandear la escena. Además, recibe con los abrazos abiertos a todas las personas que comparten esta afición. Recuerdan que puede inscribirse cualquier persona, no hace falta ser músico ni tampoco residir en la provincia de Cádiz.