El acuerdo entre Moreno Bonilla y Gavira Florentino

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En su memorable e intemporal Murga de los currelantes, grabada en el año 1977, Carlos Cano calificaba a las elites que transitaban de la dictadura a la democracia de “serpientes con traje de Santurrón. La metáfora le cabe a la perfección a quien va a seguir siendo presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla.El señor Moreno Bonilla, que ya pactó con Vox su primera investidura en enero de 2019, tras las autonómicas de 2018 que perdió Susana Díaz frente a la triada PP-Ciudadanos-Vox, nunca ha sido el moderado que quiso parecer. El traje de santurrón le sirvió desde el minuto cero para camuflar hechos reales.Su prioridad y su Bajada Masiva de Impuestos sirvió y seguirá sirviendo a la extracción de rentas del trabajo para clases pudientes y a la extracción de capital andaluz para clases que se mueven en metrópolis de fuera de Andalucía como Madrid (Quirón) o Barcelona (CaixaBank), o fondos buitre que sobrevuelan el  globo terráqueo.El Manual de convivencia, la vía andaluza, del nuevamente investido por acuerdo con Vox, es la forma más trabajada de su traje de santurrón. Los ofidios no tiene culpa, pero la metáfora de Carlos Cano sigue funcionando. El pacto del PP con Vox en Andalucía, que ya estaba fraguado antes de la sesión de investidura en las que los personajes Gavira y Moreno hacían de guiñoles manejados por Abascal y Feijóo, ejemplifica el modelo que pretenden para el Estado.  Vox ostentará en Andalucía una vicepresidencia de la Junta con las competencias de turismo, desregulación, justicia y administración local. Desde esa atalaya va a vigilar que el acuerdo se traduzca en políticas de batalla cultural e ideológica que le garanticen la reproducción social de su fascismo. El turismo representa el 12,5% del PIB andaluz. Vox garantizará desde ahí que el capital ambiental, patrimonial y laboral andaluz, siga en manos de agentes externos que explotan hasta la extenuación recursos naturales, el territorio y la mano de obra, principalmente feminizada. La obstrucción a las políticas de vivienda que intenten garantizar mínimamente el derecho tendrá continuidad sin paliativos, amparada en que el turismo es un creador de riqueza imprescindible para Andalucía.La inclusión de la desregulación en el nombre de la vicepresidencia con competencias de gran consejería, apunta claramente al desarrollo de políticas, de impunidad, oscurantismo, clientelismo y ausencia de garantías procedimentales para la igualdad. La corrupción campará a sus anchas por las grandes alcantarillas del gobierno andaluz en las que operarán ocultas connivencias entre el poder político y el poder económico.Que Vox se haga con el control de las competencias en justicia en una comunidad con una gran territorio y casi nueve millones de habitantes no es ninguna tontería. Bajo su tutela la justicia en Andalucía ahondará más si cabe el tratamiento desigual, su aptitud y actitud reaccionaria y su torpeza, inacción o lentitud para actuar en causas sociales, ambientales, de genero, de discriminación o antifascistas.Y, para terminar con lo que Vox va a gestionar directamente, el control de las competencias en administración municipal, además de asegurar que las policías locales sigan estando copadas mayoritariamente por sindicatos de ultraderecha, el partido de Abascal ejercerá un chantaje ideológico sobre todo el territorio andaluz mediante el control de inversiones, subvenciones y planes que afecte a la administración más próxima a la ciudadanía.El PP de Moreno Bonilla, Ayuso y Feijóo ejemplifica en Andalucía que la dirección de orquesta en España en un futuro gobierno del PP y Vox tendrá como finalidad la guerra cultural en pro del fascismo, la sumisión de las clases populares a los grandes actores capitalistas, el control de la justicia para garantizar la impunidad de los métodos coercitivos de los cuerpos policiales cuando se empleen contra las protestas, y la rendición de toda forma de soberanía territorial desde la local a la autonómica.Para esto es para lo que debe prepararse la izquierda en el contexto global de régimen de guerra. Resulta irrisorio ver que hay quienes desde Sumar y su forma andaluza, Por Andalucía, hablan de operaciones de cambio de marca para seguir actuando electoralmente. Cambiar el nombre y el logo para seguir conduciendo la misma tartana.Por contra, las voces que hablan de un proyecto de máximos, como la línea editorial de Diario Red, y que pongan en juego la plurinacionalidad y diversidad del estado vinculándolas a los derechos de soberanía territorial y los derechos sociales, ambientales y feministas, apuntan en la dirección correcta.Es hora de abandonar las dependencias del pasado y de levantar las cabezas que vigilan los ombligos. Los pies en la tierra y la mirada en el mundo para que las serpientes contraje de santurrón no se queden con todo. Nos va la vida en ello.