Las proezas más extraordinarias suelen esconderse tras el nombre y el apellido de una persona aparentemente normal, que vive una vida común, y que hace cosas que pueden parecer usuales, pero que no lo son en absoluto. Alberto Macías es uno de los hombres más solidarios que ha tenido Sevilla en toda su historia, puesto que se ha convertido recientemente en la única persona que ha alcanzado las 200 donaciones de sangre en una ciudad que ha perdido una de cada diez donaciones en cuestión de un año . «Hay un señor de Granada que me supera en Andalucía, pero es que yo no cuento estas cosas, como si fueran goles, porque no le doy tanto valor», relata. Lo suyo es la entrega discreta y desmedida para con el prójimo, ese que ni llega a conocer. El altruismo en el más estricto sentido de la palabra, aunque huya de distinciones y no se considere alguien diferencial, porque el mero hecho de acudir a un centro y donar sangre es algo que lleva en su cabeza desde que llegó a la mayoría de edad, de modo que va a sumar 40 años poniendo el brazo por nosotros, o por esa tía tuya que necesitó de una transfusión urgente sin la que no hubiese podido salir adelante. Estos días en los que acaba de cumplir 57 primaveras y sin haber tenido hijos, Alberto confiesa estar en plena forma y vive la vida de un taxista cuyos horarios le ponen más los turistas que los sevillanos. «Yo nací en Triana y me crie en los Salesianos», se presenta con una amplia sonrisa en la Plaza de Cuba. En la calle pasa mucho más desapercibido que en los hospitales. Allí le conocen bien, desde enfermeras a doctoras, que le dicen que se alegran de volver a verlo otro mes en el centro de transfusión de Manuel Siurot, el suyo de confianza. Su espíritu por ayudar siempre le ha dado un sentido de la responsabilidad inimitable. De ahí que el Centro de Transfusión Sanguínea pensara directamente en él cuando este medio quiso saber quién había batido el récord de donaciones en la provincia. «Llámale, se llama Alberto y es un trianero encantador», detalló en su día Dora Díaz , una incansable de las donaciones, tras el éxito de la última gala provincial . Durante el acto se entregaron 299 insignias a las personas que alcanzaron 50, 75, 100, 125, 150, 175 y 200 donaciones, un récord que firma Alberto. Los números en Sevilla este año están siendo mejores que los del año pasado, pero la provincia ostenta la desdicha de ser la que menos plasma dona en toda Andalucía y esa es una realidad que hay que cambiar «sea como sea». Con el ánimo de seguir concienciando sobre las donaciones, Alberto es partidario de instaurar una suerte de carné del buen ciudadano, como fraguaron en China, por el que haya según qué ventajas por cada número simbólico de donaciones. Hoy por hoy, en España los hombres pueden donar seis veces al año, y las mujeres, cuatro. Unas cifras que pueden verse aumentadas, siempre bajo consejo clínico. El mayor donante de sangre de Sevilla dejó de ir tanto al gimnasio para que no le bajase mucho el hierro y así poder seguir regalando esperanza intravenosa. «Mi grupo es AB+ para el plasma, el que más falta hace», así que va rotando: a veces sangre, a veces plasma. Y para llegar a tal cantidad, no ha necesitado donar más que una vez cada mes o dos meses. Hoy por hoy es necesario que 1.500 personas donen semanalmente en la provincia de Sevilla, y el centro de transfusión alerta de la necesidad de reponer las reservas de los grupos 0+, A+, 0- y A-. «Este mes me toca ir el 13», recuerda Alberto. Podría irse a la playa, pero no antes de cumplir con la donación 201. No sabe si será otro día en el que sea una cara más que conocida, o le pase como aquel día en el que fue a la televisión, y coincidió con un joven de unos 20 años que padecía leucemia. «Y le vi tan blanco que te das cuenta de lo que hay por ahí, ¿no?», se pregunta, retóricamente, con templanza en sus ojos. De lunes a viernes, en horario de 8.00 a 21.00 horas, se puede donar en el centro de transfusión de la avenida Manuel Siurot. Los sábados el horario es de 8.00 a 14.00 horas.