¿Dónde va a meter Sánchez a sus nietos?

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Si el respaldo en las urnas se debilita, el Gobierno busca ampliar el censo. Desde la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, España ha sumado cerca de cuatro millones de residentes nacidos en el extranjero. A ello se añade el proceso extraordinario de regularización, cuyo plazo finalizó el 30 de junio y que acumuló alrededor de 1,3 millones de solicitudes. Una parte importante de esas personas podrá acceder a la nacionalidad española en pocos años y, con ella, al derecho de voto. Dentro de esa estrategia destaca la conocida como 'ley de nietos'. Su denominación apela a la memoria familiar y a la reparación de una injusticia histórica. Resulta razonable que los descendientes de quienes tuvieron que abandonar España durante la Guerra Civil o la dictadura puedan recuperar el vínculo que sus familias perdieron. El PSOE que rechazó extender la ley a los descendientes de emigrantes en el Congreso terminó imponiéndolo por la vía de una instrucción del Ministerio de Justicia. Esta nueva medida responde a un cálculo político: aumentar el número de futuros electores mediante una concesión masiva de nacionalidades. No existe certeza sobre cuál será el comportamiento electoral de quienes obtengan ese derecho, pero la crítica sostiene que un Ejecutivo debe convencer a los ciudadanos con su gestión, no modificar el cuerpo electoral para reforzar sus opciones en las urnas. Juan F. Martínez. Cuenca Los casos de corrupción han erosionado la imagen del proyecto político liderado por Pedro Sánchez y han terminado proyectando esa desconfianza sobre los partidos que sostienen al Gobierno en el Congreso. El PSOE atraviesa una profunda crisis de identidad, similar a la que han experimentado otras fuerzas socialdemócratas europeas, cada vez con más dificultades para ofrecer respuestas convincentes a los desafíos actuales. La estrategia seguida en los últimos años ha pasado por reforzar los acuerdos con los partidos nacionalistas para impedir la llegada del PP al poder. Esa dependencia parlamentaria ha reducido la capacidad del PSOE para ampliar su respaldo electoral fuera de territorios como Cataluña. Luis Velasco. Madrid Las tragedias suelen golpear con mayor dureza a quienes menos recursos tienen, como ocurre en Venezuela tras el doble terremoto que ha dejado más de dos mil fallecidos. Pese a contar con abundantes riquezas naturales, como petróleo y minerales, el país lleva años inmerso en una profunda crisis que ha debilitado gravemente su sistema sanitario y sus servicios públicos. La escasez de hospitales, centros de salud y personal médico, unida al impacto de las sanciones internacionales, ha agravado la situación de los sectores más vulnerables. Cuando una catástrofe natural se encuentra con años de abandono y precariedad, el desastre deja de ser únicamente consecuencia de la naturaleza. La recuperación de un país no puede limitarse al despliegue de fuerzas de seguridad ni a la cuantificación de los daños materiales. También requiere reconstruir la confianza y proteger el bienestar de quienes lo han perdido todo. Al fin y al cabo, la fortaleza de una nación no depende solo de la solidez de sus infraestructuras, sino de la capacidad de sus instituciones para responder con eficacia. Lorena Suarez. Madrid