Carlos Entenza: “La izquierda debe utilizar la brecha que deja la incompetencia de Feijóo”

Wait 5 sec.

Carlos Entenza es codirector de Ideas en guerra, en sus palabras “un espacio de pensamiento” para el ámbito progresista entendido en un sentido amplio. Entenza es consultor político y de comunicación estratégica, está especializado en campañas de incidencia política, asuntos públicos y movilización social. Ejerce como asesor en el Consejo Económico y Social en materias de empleo joven. Desde hace un año trabaja también como adjunto a la Secretaría Confederal de Juventud de Comisiones Obreras. Ideas en guerra va a empezar una colaboración con infoLibre. En una columna bajo el nombre Cambiar la vida, diferentes colaboradores del espacio aportarán análisis de interés para nuestros lectores. “Ideas en guerra es un espacio de pensamiento, un espacio plural que tiene como objetivo fundamental actualizar el paquete ideológico de la izquierda en nuestro país. Y parte de la de la convicción de que la política no se hace solo, y desde luego no se hace prioritariamente, desde las instituciones o ganando elecciones, sino que se hace batallando en las ideas y la mente de la gente. Ángel Muñoz y yo somos codirectores y nos apoyamos tanto en un grupo coordinador como en un consejo político, donde hay diferentes figuras que vienen desde los movimientos sociales y la política, como pueden ser Alejandra Jacinto o José Manuel Jurado. También de asociaciones juveniles, como Elena Ripollés; o el ecologismo político, como Alberto Coronel o Héctor Escudero. Somos gente de distintas tradiciones, de distintas militancias políticas, sociales, sindicales, culturales, de la academia, que nos decidimos a pensar juntos e interpretar el contexto político juntos”. “Nuestra colaboración con infoLibre va a ser muy afín a la naturaleza de ambos proyectos. Por un lado, nos va a permitir analizar de forma profunda y sosegada los temas que se quedan enterrados por la actualidad. Y, por otro, creo que manda una señal importante al conjunto de espacio progresista. Hay algo que ha entendido muy bien la extrema derecha, aunque haya sido en perjuicio de nuestras democracias, que es la necesidad de trazar puentes entre el pensamiento y los medios de comunicación. Y con esta colaboración mandamos una señal, un mensaje al espacio progresista de que hay que retomar la iniciativa, de que hay que salir de la atomización y dejar también de duplicar espacios. Que distintos proyectos podemos concentrarnos cada uno en lo que hacemos mejor y colaborar para ampliar nuestro alcance y llegar a más gente”. “Se debe a muchos factores y muy complejos. Como país no estamos exentos de una dinámica que también es internacional y global de derechización, que va desde Estados Unidos hasta, como hemos visto recientemente, América Latina, con Chile, Perú, ahora Colombia. Por lo tanto, ese clima que ya es internacional nos afecta. También depende en gran medida de un ciclo progresista que ya viene durando bastante y que, por lo tanto, inevitablemente ha tenido sus aciertos, pero también bastantes errores, y ha provocado cansancio y desencanto en una parte importante de la población. Pero lo importante es entender que eso tampoco es necesariamente irreversible, que no estamos ante una profecía. Y que con un trabajo político que sea capaz de generar ilusiones, nuevas ideas, de retomar un poco la imaginación política frente a nuevas recetas que llevamos repitiendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, podríamos hacer frente a este nuevo ciclo. Ciclo que es de regresión más que de derechización y en el que están floreciendo democracias iliberales, autocracias y genocidios por el mundo”. “Lo importante no es tanto con qué forma se va a las elecciones, sino con qué fuerza se llega al ciclo electoral que tenemos por delante. El problema de liderazgos y de hiperliderazgos en el espacio ha terminado convirtiendo lo que se denomina normalmente como las izquierdas a la izquierda del PSOE ahora mismo en un erial político. Eso no quiere decir que no haya habido experiencias productivas y que pueden ser interesantes. Hay perfiles que ahora mismo no están encabezando las formaciones, pero que tienen muchísimo potencial y que pueden sacar un trabajo muy útil adelante como experiencias locales y municipales. Va a ser una de las principales batallas que va a tener que asumir la izquierda en el próximo ciclo político. Las candidaturas, el debate de la unidad... creo que es profundamente cansado cada vez para más gente. Nosotros lo que defendemos es que la unidad política tiene siempre que estar antecedida por la unidad intelectual, por compartir diagnósticos y soluciones. Si no, se queda en lo que hemos visto en los últimos años: candidaturas que son una suma de siglas pero que en realidad no pueden tener mucha más continuidad en las diferentes legislaturas. Y la izquierda tiene un problema cuando cada cuatro años tiene la necesidad de presentarse con una marca distinta a las elecciones”. “Ahora mismo la izquierda no tiene un problema con el sistema electoral, por mucho que esté diseñado para premiar a los dos principales partidos de nuestro país. El problema principal lo tiene con el electorado, que está profundamente desencantado y que está tendiendo al abstencionismo. La ingeniería electoral y el debate de candidaturas y de unidades es algo que puede ser muy interesante desde la ciencia política. Y se puede hablar de cuál es la forma más competitiva bajo la cual la izquierda se debe presentar a las elecciones, como han ido introduciendo líderes como Gabriel Rufián. Pero eso tiene que ser simplemente el final de un proceso para pensar verdaderamente cuál debe ser el proyecto político, cuál debe ser la agenda política con la que la izquierda se debe presentar a las elecciones”. “El hecho de que exista la hipótesis Rufián es síntoma de que hay un hueco importante en el espacio que era necesario llenar o que algunas personas creían necesario llenar. La hipótesis del reparto por circunscripciones ha convencido a muchos, pero aun así hay evidentes límites y barreras. Van desde el partido al que pertenece Gabriel Rufián, que no reconoce esta estrategia, hasta cómo se van a dar las negociaciones a la interna de los partidos. Muchas veces no depende tanto de lo popular, de que sea una propuesta en la calle, sino de otras dinámicas y preocupaciones que tienen menos que ver con la gente”. “La derecha y la extrema derecha están fomentando no solo una guerra entre generaciones. También fomentan una competencia social por los recursos públicos, por ejemplo, entre españoles y migrantes, con su concepto de la "prioridad nacional". Forma parte de su estrategia de división y de inocular miedo en la población. El tratar de tenernos constantemente peleando por migajas. La solución depende en gran medida de que consigamos hacer del nuestro un proyecto de universalización de derechos. Que nadie tema que le quiten las migajas cuando sepa que el Estado va a proveer realmente servicios públicos universales para todas y para todos. Esa es la receta para hacer frente a la competición social que pretende poner sobre la mesa la extrema derecha”. “La judicialización de la política no es un fenómeno nuevo, pero es verdad que la sensación que hay es que va en aumento y que desde luego forma parte también de una estrategia para crear un clima de opinión y para tratar de desestabilizar o de crear desafección ciudadana. En este caso, respecto a los escándalos alrededor del Partido Socialista, tienen la suerte de que la izquierda, tanto nacional como internacional, conoce bien lo que es el lawfare. Lo han conocido antes que ellos y por lo tanto la izquierda sabe diferenciar lawfare de corrupción y corrupción de actitudes que no son tampoco estéticas ni esperables de líderes políticos progresistas”. “Creo que la acción de Gobierno carece de la suficiente ambición para el ciclo político en el que en el que nos encontramos, y con un Parlamento tan sumamente dividido, en el que cuesta tanto sacar adelante avances legislativos. La reflexión que tiene que tener la interna del Gobierno es interpretar bien el momento político en el que estamos, cuál es la urgencia. Tienen que dejar de proteger tanto la institución, los procesos políticos y ponerse verdaderamente a armar un poder popular que les permita construir mayorías parlamentarias que actualmente no existen. Simplemente dedicarse en este momento a legislar o pensar que armar buenas leyes y que gestionar bien es suficiente para sacar adelante medidas que cambien la vida de la gente es bastante ingenuo”. “La oposición, tanto del Partido Popular como de la extrema derecha, es completamente inútil y destructiva para para la democracia. El Partido Popular está perdido en el combate y no sabe por dónde le vienen los golpes. De hecho, muy posiblemente, si no fueran tan profundamente incompetentes, hubieran podido funcionar mejor en un clima político que juega más a su favor que al nuestro. Sin embargo, son bastante incapaces y por eso la izquierda debe tener la habilidad suficiente para poder utilizar esa brecha que deja la incompetencia de Feijóo. Lo único que parece que tienen claro el Partido Popular y Vox es una agenda para seguir engordando los bolsillos de los más ricos a través de recortes fiscales, que es el programa común que están teniendo en todas las comunidades autónomas en las que gobiernan”. “Lo que nos dicen las últimas elecciones en América Latina es que lo que verdaderamente erosiona la democracia es la desigualdad. Estamos hablando de sociedades profundamente desiguales y de, por lo tanto, sociedades profundamente divididas. Además, la izquierda, en estas elecciones en América Latina se está presentando continuamente en inferioridad de condiciones. Aparte de los múltiples ataques democráticos, de los bulos, vemos a candidatos que respetan profundamente los derechos humanos teniendo que enfrentarse a candidatos dopados por diferentes medios de comunicación o gobiernos extranjeros. Y que tienen una agenda, no ya de recorte de derechos, sino de adelgazamiento al máximo del Estado. O de retroceso en procesos de paz como puede ser en Colombia. De retomar un léxico tan inoperativo y dramático como el de la mano dura en cuanto al problema de la seguridad. Por lo tanto no estamos compitiendo en las mismas condiciones”. “Actualmente hay un exceso de información. Y sobre todo hay una gobernanza poco democrática de esa información, ya sea desde cómo se reparten los grandes grupos mediáticos a quiénes gobiernan los algoritmos, que son tecnoligarcas, con intereses políticos y de injerencia respecto a los conflictos internacionales como Palestina. Lo que tenemos que intentar analizar es de qué forma se debe informar para tampoco llegar a posiciones o a climas de opinión que terminen naturalizando una situación que es del todo dramática, tanto para el propio país como para el resto de la humanidad. Porque se nos va a juzgar como la generación que vio un genocidio en directo y que no pudo hacer nada para evitarlo”.