Era aún de madrugada, con el sol apenas asomándose en el cielo, cuando la policía llamó a la puerta de Yildiz Tar, un joven activista turco de derechos LGTBI+. Podía ser cualquier cosa: desde una petición de ir a comisaría a declarar hasta una detención rutinaria, algo relativamente común entre activistas y opositores turcos. Seguir leyendo....