OpenAI ofrece al gobierno de EE.UU. un 5% valorado en 42.600 millones: la propuesta que convierte al Estado en accionista de la IA más importante del mundo

Wait 5 sec.

OpenAI ha propuesto ceder al gobierno de Estados Unidos una participación del 5% en la empresa a través de un fondo de riqueza pública, según el Financial Times citado en The Next Web el 2 de julio de 2026. A la valoración de 852.000 millones de dólares que OpenAI obtuvo en su ronda de marzo —la mayor captación privada de la historia del sector— ese 5% vale aproximadamente 42.600 millones de dólares (unos 37.000 millones de euros).La propuesta llevaría a la administración Trump a convertirse en accionista de la empresa de IA más influyente del mundo. La mecánica de la operación está diseñada para evitar lo que más incomoda a ambas partes: el gobierno no tendría que pagar en efectivo, y OpenAI no tendría que considerarlo una venta.La estructura: donación, no ventaLa propuesta, según las fuentes del FT, se articula a través de un fondo de riqueza pública: OpenAI donaría las acciones en lugar de venderlas. Eso evita preguntas sobre cómo el gobierno federal compra acciones de una empresa privada —procedimiento sin precedente claro— y evita también que la operación necesite aprobación del Congreso como compra de activos.Sam Altman ha argumentado en varias ocasiones que dar al público una participación financiera en OpenAI es la mejor forma de que los ciudadanos compartan el beneficio económico de la IA. Ese framing apareció en un documento de política pública de OpenAI de abril de 2026 que propuso exactamente esta estructura de fondo de riqueza colectiva.Las dos fuentes del FT indican que otros laboratorios de IA podrían contribuir al mismo vehículo: Anthropic, Google y Meta aparecen mencionados, aunque ninguno ha confirmado su participación. Si el modelo se generaliza, el fondo podría convertirse en el mayor vehículo de inversión soberana en IA de la historia.Las complicaciones estructuralesLa propuesta tiene tres capas de complejidad legal que ningún comunicado ha resuelto todavía.Primera: OpenAI completó el año pasado una reestructuración que separó la empresa en una fundación sin ánimo de lucro (con el 26% de la empresa y control legal sobre ella) y una corporación de beneficio público con ánimo de lucro. Añadir un accionista nuevo con el 5% requiere decidir en qué parte de la estructura se ubica esa participación y qué derechos de voto lleva aparejados. Si los votos del gobierno interfieren con el control de la fundación, el regulador de California que supervisa las organizaciones sin ánimo de lucro tendría algo que decir.Segunda: el mecanismo de donación de acciones al gobierno federal no tiene un precedente claro en derecho americano. ¿Se depositan en el Tesoro? ¿En un fondo especial creado ad hoc? ¿Quién gestiona los derechos económicos?Tercera: si OpenAI dona un 5% y la empresa eventualmente cotiza en bolsa, ese 5% se convierte en una posición del gobierno en una empresa cotizada, creando conflictos de interés en decisiones regulatorias sobre la IA.La historia completa del debate entre regulación federal y estatal de IA en EE.UU. da el contexto de por qué el gobierno tiene interés en tener acceso a información interna sobre los laboratorios de IA más potentes, más allá de los derechos económicos.La contrapropuesta de Sanders y el debate sobre el controlLa propuesta de OpenAI no existe en el vacío. El senador Bernie Sanders tiene en circulación la American AI Sovereign Wealth Fund Act, que propone un impuesto puntual del 50% en acciones a las grandes empresas de IA para crear un fondo que, según estimaciones de su oficina, podría alcanzar los 7 billones de dólares. La diferencia entre las dos propuestas no es solo de escala: es de consentimiento. OpenAI ofrece el 5% voluntariamente; Sanders quiere tomar el 50% por ley.Alex Karp de Palantir ha argumentado que la oferta voluntaria de OpenAI «quedará pequeña» frente al plan Sanders y que la nacionalización total de los laboratorios de IA frontier es inevitable. Es un argumento que suena políticamente extremo pero que describe correctamente la dinámica: cada propuesta voluntaria de la industria crea el precedente para una demanda más grande de los políticos que no la consideran suficiente.El Memorándum de Seguridad Nacional NSPM-11 que Trump firmó en junio, ordenando al ejército incorporar los modelos de IA más avanzados de múltiples proveedores, crea una relación financiera con los laboratorios de IA que va por un camino paralelo al de la participación accionarial. Si el gobierno ya tiene contratos militares con OpenAI, Google y otros, la relevancia de una participación accionaria es diferente: no aporta información ni influencia que los contratos no den ya.La Great American AI Act de 2026, el proyecto bipartidista de Obernolte y Trahan, propone el mecanismo regulatorio alternativo: un centro de estándares de IA con 300 millones de dólares de presupuesto y acceso a evaluaciones de los modelos más potentes, sin que el gobierno tenga que ser accionista de ninguna empresa.Mi valoraciónLo que más me convence de la propuesta de OpenAI es que resuelve el problema de imagen más inmediato de Altman: que ChatGPT se convierta en sinónimo de riqueza privada concentrada mientras millones de trabajadores pierden empleos por la automatización. Convertir al gobierno en accionista da una respuesta narrativa a esa crítica, aunque sea más simbólica que estructural.Lo que más me preocupa es exactamente el conflicto de interés que crea. Un gobierno que es accionista de OpenAI tiene incentivos económicos directos para tomar decisiones regulatorias que beneficien a OpenAI frente a sus competidores. La captura regulatoria es un problema real en muchas industrias; en la más estratégica del siglo XXI sería especialmente peligrosa.Mi predicción: la propuesta no se cerrará en esta forma. Las complicaciones legales de la estructura de donación de acciones a un fondo gubernamental son suficientes para retrasar el proceso durante meses, y en ese tiempo el debate sobre la regulación de IA puede tomar una dirección diferente tanto en el Congreso como en la Casa Blanca.Preguntas frecuentes¿El gobierno americano podría influir en las decisiones de OpenAI con un 5% del capital?Depende de los derechos de voto que acompañen las acciones. Un 5% sin derechos de voto da beneficio económico pero no influencia en las decisiones. Un 5% con voto en el consejo tendría implicaciones muy diferentes. La propuesta reportada hasta ahora no especifica los derechos de voto.¿Por qué Anthropic, Google y Meta aparecen en la propuesta?Según el FT, la propuesta contempla que otros laboratorios de IA americanos cedan participaciones similares al mismo fondo, creando una cartera de empresas de IA en manos del gobierno. Esto distribuiría el riesgo político de que el gobierno parezca favorecer a OpenAI específicamente, pero multiplica las complicaciones legales.¿Qué retorno recibiría el fondo si OpenAI cotiza en bolsa?A la valoración actual de 852.000 millones, un 5% vale 42.600 millones. Si OpenAI cotiza a valoración superior —Altman ha dicho que no aceptaría una IPO por debajo del billón de dólares— el valor de la participación subiría proporcionalmente. El fondo recibiría también dividendos si OpenAI los distribuyera en el futuro, aunque la empresa actualmente no los paga.La noticia OpenAI ofrece al gobierno de EE.UU. un 5% valorado en 42.600 millones: la propuesta que convierte al Estado en accionista de la IA más importante del mundo fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.