Los meses de mayor actividad turística vuelven a abrir un debate que cada verano se repite en Mallorca: ¿faltan o no camareros? La respuesta ya no es tan sencilla como hace unos años. Los currículums siguen llegando cada día a cafeterías y restaurantes tanto de la Playa de Palma como del centro de la ciudad. El problema, coinciden muchos de los profesionales que atienden cada día a decenas de clientes, no es tanto encontrar personas como dar con trabajadores que quieran hacer del oficio una profesión, aguantar el ritmo que exige la restauración y, sobre todo, poder permitirse vivir en la isla.Seguir leyendo....