Los miembros de la manada fueron detenidos a la mañana siguiente y acusados de abusos sexuales. La sociedad se echó a la calle para pedir que se les condenara por violación. Este suceso marcó un antes y un después en la legislación de delitos sexuales.La Audiencia Provincial de Navarra condenó en 2018 a los cinco miembros de la manada por un delito continuado de abuso sexual. Consideraba la sentencia que no quedaba acreditada la intimidación o la violencia. La sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra fue muy controvertida. El juicio fue a puerta cerrada para proteger la intimidad de la víctima.La Comunidad de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona se personaron como acusación popular. La primera jornada de la vista oral fue el 13 de noviembre de 2017. La vista oral duró 13 sesiones. Una de las estrategias de la defensa fue atacar y denunciar la actitud de la víctima e intentar demostrar que hubo consentimiento por parte de la joven.Comenzó el acoso y derribo orquestado: ¿por qué iba sola?, ¿por qué accedió a entrar en el portal donde fue agredida?, ¿había bebido?, ¿iba drogada? Se hizo un seguimiento de su vida; si salía o no con amigas, si seguía o no con sus estudios, y se hicieron públicas su identidad, su dirección e incluso su fotografía. La defensa de los agresores contrató un servicio de detectives para hacer un informe detallado de la joven, que no se admitió en el juicio, pero dejó marcada la salud mental de la víctima.Reacciones en apoyo a la víctimaDurante este juicio, las manifestaciones en la calle eran constantes, con el lema "No es abuso, es violación". En las redes nació un movimiento viral conocido como "Cuéntalo", similar al Me Too de Estados Unidos, donde mujeres de toda España contaban por primera vez, públicamente, agresiones sexuales, muchas de ellas en la infancia, que nunca antes se habían atrevido a relatar. Las concentraciones de mujeres apoyando a la víctima también se dieron a las puertas de la Audiencia Provincial de Navarra, pero eso no intimidó a los jueces de ninguna manera. Los cinco miembros de la manada: José Ángel Prenda Martínez, Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, Antonio Manuel Guerrero Escudero, Jesús Escudero Domínguez y Ángel Boza Florido fueron condenados a nueve años de prisión por un delito continuado de abuso sexual con prevalimiento. Esto no fue bien recibido.Se recurrió la sentencia de la Audiencia Provincial de NavarraEl Tribunal Supremo consideró que sí eran agresiones sexuales y en 2019 la condena previa, elevando de 9 a 15 años de prisión la pena por un delito continuado de violación. El alto tribunal determinó por unanimidad que los hechos ocurridos en los Sanfermines de 2016 constituyeron violación y no "abuso sexual con prevalimiento". Los magistrados apreciaron la existencia de intimidación al considerar que el encierro en un espacio reducido y la superioridad numérica de los agresores anularon la voluntad de la víctima, sumado a las agravantes de trato vejatorio y actuación conjunta. Esta sentencia fue un hito clave que impulsó reformas legales y el Ministerio de Igualdad elaboró la ley conocida como "Solo sí es sí". Esta ley llevaba una reforma del código penal en la que desapareció el delito del abuso y todo se convirtió en agresión sexual. Con esta ley, muchos agresores sexuales vieron rebajada su condena, excepto, Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, que no quiso usar esta rebaja.Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.