Leo en este periódico que por primera vez desde 2018 el presidente del Gobierno se tomará de descanso todo el mes de agosto y que, junto a su esposa, planea pasar gran parte de esas vacaciones en la isla canaria de Lanzarote. Él que puede. Y ella, sin necesidad de pasaporte. O por si son las últimas como inquilinos de la Moncloa. Sánchez no es el único miembro de su gabinete que anda pensando en un asueto sumergido en aguas cristalinas previendo un paisaje más oscuro que el volcánico. Sólo así se entiende que algunos ministros vivan en la inopia, o lo parezca, cuando se les pregunta por determinados asuntos concernientes a Sevilla. El oportunismo en política resulta tan desolador... Ver Más