Venice AI se convierte en unicornio con 65 millones en su primera ronda externa: la plataforma de IA que no almacena tus datos ni te censura

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Venice AI ha levantado 65 millones de dólares en una Serie A que le otorga una valoración de 1.000 millones de dólares (unos 877 millones de euros). Es la primera financiación externa de la empresa desde su fundación, y llega cuando la plataforma ya genera más de 70 millones de dólares anualizados en ingresos con beneficios.Lo cubre TechCrunch el 1 de julio de 2026 con declaraciones exclusivas del CEO Erik Voorhees. La ronda la lidera Dragonfly Capital, especializado en cripto, con participación de Coinbase Ventures, North Island Ventures y otros.Qué hace Venice y por qué está creciendoVenice AI da acceso a más de 200 modelos de IA —incluyendo modelos open source sin censura en sus propios centros de datos y modelos cerrados de OpenAI y Anthropic via proxy— con una promesa técnica que muy pocas plataformas hacen de forma creíble: ningún dato del usuario se almacena en los sistemas de Venice.El mecanismo es específico: los inputs del usuario se cifran y se descifran en el lado del cliente. Las solicitudes pasan por un proxy externo antes de procesarse. No hay logs. No hay historial en servidores de Venice. Para los modelos de pago se añade cifrado de extremo a extremo adicional. La promesa contrasta con lo que ocurre en la mayoría de plataformas de IA, donde las conversaciones se almacenan y eventualmente se usan para mejorar los modelos.El argumento de Voorhees es filosófico y práctico al mismo tiempo: «Creo que las personas no deberían tener su identidad registrada para atrapar a algún criminal ocasional.» Su historia personal —fundador de Satoshi Dice (juego de azar con Bitcoin) y ShapeShift (exchange de criptomonedas sin registro de usuarios hasta que las presiones regulatorias lo forzaron)— hace que la postura sea coherente, no un argumento de marketing.El crecimiento de Venice ha sido rápido: 850.000 visitantes únicos mensuales al sitio, 3 millones de usuarios activos y un promedio de 1,7 millones de llamadas a la API diarias. Esas cifras, combinadas con los 70 millones de ARR ya rentables, explican por qué Dragonfly —un fondo que conoce bien la economía de plataformas con componente cripto— ha apostado fuerte.La dimensión cripto y el modelo de negocioVenice tiene dos tokens propios: VVV (lanzado en enero) y DIEM (lanzado el año anterior). Los usuarios pueden comprar VVV, stakearlo y mintear DIEM, que genera 1 dólar de crédito de IA diario. Solo el 8% de los usuarios paga con cripto, según Voorhees. El 92% restante paga de forma convencional o usa el plan gratuito.La capa cripto tiene una función de bootstrapping clásica: crear una comunidad inicial con incentivos financieros. El crecimiento real, según el propio CEO, llegó cuando Venice alcanzó suficiente paridad de funcionalidades con ChatGPT. «Cuando lanzamos, estábamos muy lejos de lo que ChatGPT podía hacer, pero la gente nos usaba porque éramos privados.»La llegada de Dragonfly como inversor principal, y de Coinbase Ventures como coinversor, no es sorprendente dado el background de Voorhees y la naturaleza del producto. Lo que sí es llamativo es que una plataforma de IA con componente cripto logre una valoración de unicornio en un ciclo en que muchas startups crypto-adyacentes han tenido dificultades para financiarse.La arquitectura de privacidad de Venice conecta con una tendencia más amplia: OpenAI lanzó en abril su Privacy Filter, un modelo open source que elimina datos personales antes de enviarlos a la nube, y Google presentó Private AI Compute para procesar datos de usuario sin que salgan del dispositivo. La preocupación por la privacidad en IA está forzando a todo el sector a articular respuestas técnicas, no solo políticas de privacidad.Por qué importa más allá de la valoraciónVenice AI ocupa un espacio concreto en el mercado: usuarios que quieren la potencia de los modelos de lenguaje avanzados sin renunciar a la privacidad ni a la posibilidad de interactuar con modelos que responden sin restricciones. Ese nicho es más grande de lo que parece en las métricas públicas, porque incluye periodistas, investigadores, profesionales de seguridad, activistas de derechos civiles, y personas que simplemente no quieren que sus conversaciones con IA alimenten modelos de entrenamiento de empresas con las que no tienen relación.El marco filosófico que Voorhees usa —«plataforma neutral, como Bitcoin»— tiene su lógica y sus límites. Neutral significa que Venice no añade restricciones, pero también significa que no toma responsabilidad por el uso que se hace de esa neutralidad. Los casos de AI psychosis citados en el artículo de TechCrunch, donde personas con problemas de salud mental han sido influidas negativamente por modelos sin limitaciones, son la cara incómoda de esa postura. La discusión sobre dónde trazar la línea entre autonomía del usuario y responsabilidad del proveedor va a seguir siendo una de las más importantes del sector.El documento «soul doc» de Anthropic, que desvela la visión ética de la empresa sobre la identidad de Claude y la responsabilidad de los creadores de IA, representa exactamente el polo opuesto a la postura de Venice: máxima intencionalidad ética en el diseño del modelo. No es obvio cuál de los dos enfoques es mejor para la sociedad a largo plazo, y ese debate merece más atención de la que recibe.Mi valoraciónLo que más me convence de Venice es que el modelo de negocio funciona sin necesitar a los tokens como sostén. El 92% de los ingresos llega de usuarios que pagan convencionalmente por privacidad y acceso a modelos, no por especulación cripto. Eso hace que la plataforma tenga una base más sólida de lo que sugiere el origen cripto del fundador.Lo que más me preocupa es la postura de «plataforma neutral» en el contexto de escala. A 3 millones de usuarios activos es manejable. A 30 millones, la neutralidad sin governance empieza a producir casos que la empresa no puede ignorar. Los reguladores europeos van a preguntar pronto.Mi predicción: Venice va a ver imitadores en Europa. La combinación de privacidad real, acceso a modelos abiertos y un modelo de suscripción razonable es replicable, y el RGPD europeo hace que la propuesta de valor de Venice sea especialmente atractiva en el mercado europeo. Hay espacio para un Venice europeo con sede en la UE y compliance nativo desde el diseño.Preguntas frecuentes¿Qué modelos están disponibles en Venice AI?Venice da acceso a más de 200 modelos, incluyendo versiones sin censura de modelos open source como Llama y Mistral que Venice aloja en sus propios centros de datos, y acceso a modelos cerrados de OpenAI y Anthropic vía proxy con la arquitectura de privacidad de Venice. Los modelos específicos disponibles varían según el plan.¿Es seguro de verdad que Venice no guarda mis conversaciones?La promesa técnica de Venice se basa en cifrado del lado del cliente: Venice no puede descifrar los inputs porque no tiene la clave. Los outputs vuelven cifrados al cliente. Esto es verificable técnicamente, aunque la auditoría independiente de esas afirmaciones es algo que la empresa no ha publicado aún. La confianza se basa en la arquitectura declarada, no en una auditoría certificada de terceros.¿Necesito usar criptomonedas para pagar Venice AI?No. El 92% de los usuarios de Venice no paga con cripto. La plataforma acepta métodos de pago convencionales (tarjeta de crédito, etc.). Los tokens VVV y DIEM son opcionales para quienes quieran beneficiarse de los incentivos cripto del ecosistema.La noticia Venice AI se convierte en unicornio con 65 millones en su primera ronda externa: la plataforma de IA que no almacena tus datos ni te censura fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.