Nadie las había visto en milenios: dos tumbas de 5.000 años en Egipto podrían reescribir el origen de las pirámides

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Las pirámides de Guiza fueron el resultado de siglos de pruebas, correcciones y conocimientos acumulados. Mucho antes de que los constructores elevaran millones de bloques sobre la meseta, las comunidades del valle del Nilo ya levantaban sepulturas cada vez más complejas. La arquitectura funeraria avanzó por etapas, desde simples fosas excavadas en el terreno hasta recintos capaces de soportar grandes cargas.Dos tumbas desenterradas en Jabal al-Tayr, en la gobernación egipcia de Menia, permiten observar uno de esos pasos intermedios. Tienen unos 5.000 años y pertenecen al comienzo del periodo dinástico, una época anterior en varios siglos a la Gran Pirámide de Keops. Su valor reside en cómo fueron construidas y en las decisiones técnicas que aún conservan sus muros.El yacimiento también cuenta una historia mucho más larga. En sus terrenos han aparecido enterramientos predinásticos y sepulturas del Periodo Tardío, lo que indica que distintas generaciones eligieron el mismo lugar para despedir a sus muertos. La necrópolis permaneció activa durante siglos y hoy permite comparar cambios en rituales, materiales y formas de edificación.Una escuela de construcción en piedra Parte de los restos encontrados (Foto: Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto)Alrededor del 3100 a. C., muchas sepulturas egipcias eran fosas revestidas con ladrillos y cubiertas con yeso. Con la I Dinastía llegaron cámaras subterráneas mayores y mastabas en superficie destinadas a guardar el ajuar y exhibir la posición del difunto. Ese salto coincide con otras muestras de capacidad técnica, como el taladro egipcio más antiguo. La piedra exigía herramientas y experiencia, además de una organización capaz de mover materiales pesados.La primera tumba de Jabal al-Tayr ofrece una pista especialmente reveladora. Sus paredes son más anchas en la base y pierden grosor al ganar altura, una disposición que reparte mejor el peso. Los arqueólogos también localizaron apoyos de madera, algunos colocados bajo tramos concretos y otros extendidos a lo largo del muro. Popular Mechanics recoge que los constructores ya controlaban las cargas estructurales antes de la aparición de las grandes pirámides.En varios bloques de la primera sepultura sobreviven líneas de óxido asociadas al corte y modelado de la piedra. Parte del material fue retirado para reutilizarlo, una práctica frecuente en obras antiguas, mientras que la segunda tumba conserva la mayoría de sus piezas. La comparación con una sepultura real de Abidos ayuda a situar el hallazgo dentro de una tradición extendida. Las soluciones constructivas viajaban por Egipto junto con artesanos, administradores y creencias.El precedente que faltabaLas dos estructuras guardan semejanzas con la tumba del rey Hor-Den en Abidos, fechada hacia el 2950 a. C. Aquel complejo, el mayor conocido de la I Dinastía, incluía un anexo ritual, dos grandes almacenes y 133 cámaras alrededor del espacio funerario principal. La coincidencia revela un lenguaje arquitectónico compartido en una fase muy temprana del Estado egipcio.No existe una línea recta que lleve desde estas cámaras hasta Guiza, pero sí una cadena visible de aprendizaje. Construir con bloques, aligerar las partes altas y reforzar los puntos débiles son decisiones que prepararon obras de mayor escala. Siglos después, Egipto demostraría hasta dónde podía llegar esa tradición, como recuerda el rescate de Abu Simbel. Los grandes monumentos nacieron de conocimientos acumulados, transmitidos y corregidos durante generaciones.El descubrimiento también sirve para poner límites a las hipótesis más atrevidas sobre la cronología egipcia. Frente a propuestas que atribuyen a la Gran Pirámide otra edad, Jabal al-Tayr aporta restos situados dentro de una secuencia arqueológica conocida. Queda por averiguar quiénes ocuparon las dos tumbas y qué equipos las levantaron. Cada nueva excavación puede completar ese puente entre las primeras mastabas y las construcciones que cambiaron para siempre el perfil del desierto.