En Dallas, como en otras ciudades que ha visitado la selección española durante este Mundial, no hay gente paseando por la calle. No hay clientela en los bares de barrio que no existen. Hay cuatro gatos a cualquier hora del día por las aceras de los anchos bulevares que guían hasta la plaza Dealey y Elm Street donde fue asesinado John F. Kennedy. Hay sobredosis de coches de gente que no camina y espera a la noche para ocupar y llenar locales y restaurantes. Es aquí donde España sigue o se va de este Mundial en el que ha empezado a crecer (21h, La 1 y Dazn). Espera al otro lado de la puerta uno de los grandes, Cristiano Ronaldo y la vecina Portugal. Lejos de impresionar con su rendimiento estelar en cualquier área o época de su vida, Cristiano Ronaldo (41 años) no ha descollado en sus enfrentamientos con la selección española. Solo ha marcado cuatro goles y tres fueron al mismo portero, David de Gea, en el empate a tres de la fase de grupos del Mundial 2018 en Rusia. Ha tenido nueve oportunidades de anotar ante España y solo lo hizo en dos partidos: un penalti madrugador, un potente disparo lejano que se le escapó a David de Gea y un tiro de falta magistral en el minuto 88 para empatar el marcador en el tramo agónico. El otro lo anotó en la final de la Liga de Naciones 2025. «No es el mismo de hace seis o siete años cuando estaba en el Real Madrid y en su mejor momento, pero hay que tenerlo lo más alejado posible del área. Cuando pisa el área es determinante. En la final de la Liga de Naciones cogió un balón dentro del área y lo metió. Tiene un ansia goleadora envidiable», lo describe Unai Simon. Tampoco compra el relato de su despedida. «No pienso que sea su último baile», dice el portero vasco. «El mejor plan es tener la pelota y que se acerque poco a nuestra área». En el primer cruce potente con España hace 22 años, Cristiano Ronaldo no era ni un proyecto de estrella. Fue la Eurocopa de 2004 en territorio luso. Con apenas 19 años y solo con el aura de joven promesa, el exmadridista fue titular en la victoria por 1-0 que dejó a España eliminada del torneo. Aquel partido sí supuso la consolidación del delantero con su selección. En la fase de grupos del Mundial de 2018, Cristiano Ronaldo ofreció una de las actuaciones individuales más memorables. Llevó a Portugal a empatar 3-3 ante España gracias a los tres goles descritos. Cal y arena para él, España le dio uno de sus mayores disgustos en la semifinal de la Eurocopa 2012 en aquel duelo tan táctico que acabó sin goles (0-0) y con Cristiano lejos del foco. Sus compañeros lanzaron mal los penaltis y él se quedó sin chutar el quinto y decisivo para el que se había reservado. Portugal cayó, Cristiano lloró y España fue campeona de Europa en Kiev en aquella final del «respect» de Casillas ante Italia. Eso sí, en una competición todavía por consolidarse, Portugal es el vigente campeón de la Liga de Naciones. Venció a España con Ronaldo en la capitanía, pero sin cuota de protagonismo en el desenlace. Morata falló el penalti en la tanda, y Cristiano lo vio desde el banquillo, sustituido. «Portugal es un rival que conocemos de siempre, como ellos nos conocen a nosotros -opina Rodri-. Para mi tienen una de las mejores, si no la mejor generación de jugadores que han tenido siempre». «Estoy viendo muy bien a Cristiano -cuenta Mikel Merino-. Poco se puede decir de él que no se haya dicho. Una leyenda de nuestro deporte, uno de los mejores de la historia». Con 41 años el formidable delantero en serena decadencia busca la cifra redonda que establezca conexión con su ego y su trayectoria extraordinaria. Mil goles. Para ello emigró a ese paraíso del dinero y la impostada felicidad que es Arabia Saudí, donde ya ha anotado 129 con el Al Nassr. Más que en la Juventus (101) y ya cerca del Manchester United (145) o la selección portuguesa (146). Muy lejos de su plenitud exuberante en el Real Madrid (450). «Cristiano es un jugador muy inteligente que ha sabido dar el máximo de sí a lo largo de su carrera -analiza Merino-. Está haciendo números espectaculares, es el líder de su selección y habrá que tener mucho cuidado con él». «Es un honor jugar contra Cristiano -comenta el novato Víctor Muñoz-. Es un futbolista increíble, hay que tenerlo vigilado, porque es determinante, puede generar situaciones de gol en cualquier momento. Esperemos que no tenga su día». Pelé marcó un total de 1.283 goles en 1.363 partidos durante toda su carrera, una cifra que incluye partidos oficiales y amistosos. Los goles del brasileño no tienen el certificado de calidad de la estadística de la época. La FIFA le reconoce 767 en competiciones oficiales. Cristiano aspira a sumar ante España en busca de los 1.000 y de ese título que, como Trump el Nobel, se concedió a sí mismo ante el sonrojo de la crítica mundial. «Soy el mejor futbolista de la historia», dijo para satisfacción de su vanidad.