La liturgia es casi siempre idéntica: dos jóvenes, a veces con guantes y a veces no, se cuadran frente a frente ante una multitud que aguarda expectante el inicio de las hostilidades. Un 'árbitro', si lo hay, dirige el cotarro, sin que nadie tenga claro cuándo debe parar el combate. Los más preparados llevan un cronómetro en la mano; otros ni eso, ya que algunas peleas solo acaban al caer inconsciente el derrotado. Por suerte, no es el caso de las últimas registradas en Villaverde, Alcalá de Henares y Getafe, tres puntos donde los vecinos se han visto obligados a llamar a la Policía alertados por los gritos de una masa que jalea embravecida los golpes. Este tipo de trifulcas,... Ver Más