Estados Unidos tiene un problema serio con el tungsteno. Este metal no es tan famoso como el litio, el cobalto o las tierras raras, pero resulta fundamental para fabricar proyectiles perforantes, blindajes, herramientas industriales, componentes aeroespaciales y piezas capaces de soportar temperaturas extremas.La clave radica en que China domina esta industria con una ventaja enorme. Según datos recogidos por Reuters a partir del USGS, el gigante asiático produce alrededor del 80% del tungsteno mundial, mientras que Estados Unidos lleva desde 2015 sin extraerlo comercialmente en su propio territorio. Básicamente, Washington necesita un material crítico, pero buena parte del grifo está en manos de Pekín. España también es uno de los principales exportadores de tungsteno, aunque a años luz a nivel absoluto de China.El plan B de Estados UnidosA partir del 1 de enero de 2027, la industria de defensa estadounidense tendrá que dejar de usar tungsteno procedente de países como China o Rusia en determinados contratos militares con el objetivo de dejar de depender de cadenas de suministro controladas por países rivales. Eso obliga a moverse rápido, porque una mina no se abre de un día para otro ni una cadena de suministro se improvisa en dos tardes.Por eso el Pentágono ya está poniendo dinero encima de la mesa. El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha concedido 15,8 millones de dólares a Fireweed Metals para acelerar el desarrollo de Mactung, un yacimiento situado en Yukón, Canadá, considerado uno de los mayores depósitos de tungsteno de alta ley todavía sin explotar.El problema es que estos proyectos tardan años en producir resultados reales. Primero hay que estudiar el terreno, completar pruebas metalúrgicas, hacer estudios de viabilidad y decidir si la mina se construye. Mientras tanto, la demanda no para, especialmente en defensa, donde el tungsteno se consume en munición y no siempre se puede recuperar.En definitiva, Estados Unidos no puede permitirse quedarse sin un metal vital. China domina el tablero, y Washington está intentando levantar una alternativa antes de que llegue 2027 y el margen de maniobra sea mucho menor.