Venezuela vive bajo el imperio de lo transitorio: parte de los que perdieron sus seres queridos no saben cuándo iniciaran su duelo porque no han recibido los cuerpos de las víctimas del doble terremoto, aquellos que se quedaron sin casas no están en condiciones de imaginar dónde dormirán una vez que abandonen parques y campamentos; los dueños de los apartamentos que en apariencia no sufrieron daños irreversibles desconocen en qué momento se confirmará que estos son habitables y sin riesgos. La transitoriedad es la norma de un país que no cesaba de aferrarse a los últimos milagros de una nueva supervivencia. El desastre encontró a la "presidenta encargada", Delcy Rodríguez, cumpliendo los últimos días de su interinato formal de seis meses establecido por la Carta Magna. La situación de emergencia ha dejado de lado las purezas constitucionales. Se espera que en su caso no se aplique el principio de incertidumbre dominante. No es ese el interés de Estados Unidos.Seguir leyendo....