Los secretos que se esconden en las especies que habitan los fondos marinos concentran gran parte del trabajo de equipos de investigación de todo el planeta, tal como hemos visto con el caso de los anfípodos que residen en el fondo del Océano Pacífico. Uno de los aspectos que más incertidumbre ha levantado entre los biólogos es el mecanismo metabólico de especies como los isópodos supergigantes y su capacidad de sobrevivir durante años en entornos en los que el alimento brilla por su ausencia, aunque un estudio reciente acaba de arrojar luz sobre sus secretos.El trabajo de investigación ha corrido a cargo de un equipo del Instituto de Oceanología de la Academia China de Ciencias (IOCAS), que ha publicado sus conclusiones en la prestigiosa revista científica Cell. En él, han dejado al descubierto el secreto alimenticio de este tipo de crustáceos gigantes entre los que se incluye el Bathynomus jamesi, que habita a una profundidad cercana a los 900 metros.No se trata de falta de apetito, sino de algo mucho más interesante a nivel biológico, ya que los isópodos gigantes han desarrollado una estrategia evolutiva basada en dos pilares fundamentales como son maximizar la ingesta y reducir drásticamente el gasto energético, algo que les permite prolongar sus periodos sin comer durante cinco años.Minimizar el metabolismo basal para subsistir sin ingesta de alimentoEl primero de los puntos clave de esa resiliencia alimenticia lo encontró el equipo liderado por el investigador Jianbo Yuan en el tamaño del estómago de estos isópodos gigantes. En la morfología interna de estos seres, la cavidad estomacal ocupa un espacio que corresponde con dos terceras partes de su tamaño total.Esto muestra una despensa gástrica que les permite engullir cantidades ingentes de alimento de golpe cuando encuentran carroña en el fondo marino y retenerlo en una especie de reserva biológica de lenta digestión gracias a una microbiota intestinal especializada en la preservación del alimento y en la que se reduce la presencia de bacterias digestivas como las Firmicutes.Transformación genética para controlar la absorción alimentaria Así funciona el tracto digestivo de los isópodos gigantes - Imagen: YUAN Jianbo, et al.Los científicos descubrieron que la drástica reducción de su tasa metabólica basal está controlada por un gen específico llamado ND1. Lo fascinante es que este gen no es propio de la evolución independiente del isópodo, sino que lo "secuestró" de una bacteria externa mediante transferencia genética horizontal, y lo regula con una precisión milimétrica mediante cambios epigenéticos para apagar o encender su energía según haya o no comida.Además, los investigadores dieron con otro punto clave ligado al gen ND1. Los isópodos gigantes estudiados mostraron una capacidad de regular la presencia de dicho gen mediante modificaciones epigenéticas en las histonas. Con ello, consiguen que actúe como un interruptor de máxima eficiencia que ralentiza su metabolismo al mínimo cuando no hay alimento, permitiendo un control energético increíblemente preciso para equilibrar el crecimiento y la supervivencia extrema.El propio doctor Yuan destacó en sus conclusiones que, más allá de confirmar esa tolerancia extrema a la falta de ingesta de este tipo de especies, la clave de su estudio está en la adaptación que muestran estos organismos, habituados a vivir en entornos hostiles a nivel de alimentación: "Nuestro trabajo no solo descifra el misterio de la tolerancia a la inanición ultralarga en los isópodos de aguas profundas, sino que también proporciona un paradigma importante para comprender cómo la vida equilibra el crecimiento y la supervivencia en entornos extremos".La capacidad de los isópodos gigantes para equilibrar su naturaleza y crecimiento en un entorno extremo que pone a prueba la supervivencia de las especies ha sido el eje sobre el que el equipo investigador ha basado su tarea. Ahora, tras estudiar el caso de los isópodos marinos, cuentan con una explicación que saca a la luz uno de los secretos que se ocultan en la biodiversidad marina que habita en territorios abisales y fondos oceánicos.