Catalina Gómez Toro, Gerente General del IDEA. Foto: cortesíaPor: Catalina Gómez Toro, Gerente General del IDEAEl desarrollo territorial no depende únicamente de la planeación. En muchos municipios de Antioquia, el verdadero límite está en la capacidad de acceder a financiamiento oportuno para ejecutar proyectos prioritarios. Vías terciarias, escuelas, hospitales y obras de saneamiento básico llevan años esperando solución, no por falta de diagnóstico, sino por las restricciones para estructurar y financiar proyectos en condiciones viables.En mi trayectoria como economista y hoy desde la Gerencia del Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA), he tenido la oportunidad de recorrer el departamento y conversar directamente con alcaldes de distintas subregiones, quienes coinciden en una misma realidad: los proyectos existen, pero el reto está en convertirlos en inversiones ejecutables.Esta situación confirma que el desarrollo no ocurre por inercia. Requiere instituciones sólidas, capacidad técnica y decisiones que permitan transformar los recursos públicos en resultados concretos.Desde el inicio de este Gobierno, el gobernador Andrés Julián Rendón ha sido enfático en un principio: los municipios necesitan más herramientas para resolver sus problemas y menos dependencia de recursos que resultan insuficientes frente a necesidades acumuladas durante años.Los recursos presupuestales de la Gobernación son limitados frente a la magnitud de las necesidades del territorio. Por eso, el desarrollo exige movilizar capital adicional mediante esquemas de financiación que permitan anticipar inversiones estratégicas, dinamizar la economía local, generar empleo y apalancar un endeudamiento sano, orientado a proyectos con impacto social y capacidad de transformar las condiciones de vida de la población.Esa visión plantea un reto claro para la banca pública de desarrollo. No se trata únicamente de financiar proyectos, sino de diseñar instrumentos que reduzcan barreras de acceso, optimicen el uso de los recursos y aceleren la inversión en los territorios.Con ese enfoque estructuramos la Turbina de Crédito Municipios, el principal programa de fomento del IDEA. A través de un esquema de compensación de tasas, este instrumento permite que los municipios accedan a financiación en condiciones más favorables, eliminando el costo financiero como una barrera para el desarrollo.Los resultados evidencian su alcance. A la fecha, se han movilizado cerca de $942.000 millones para financiar proyectos en 89 municipios antioqueños, con una participación del 79 % de municipios de categorías 5 y 6.Este tipo de mecanismos demuestra que la política pública puede ser más eficiente cuando se orienta a multiplicar el alcance de los recursos disponibles. La compensación de tasas permite apalancar más inversión con el mismo esfuerzo fiscal, fortaleciendo la capacidad de ejecución local y contribuyendo al cierre de brechas territoriales.Pero el impacto del crédito no se mide únicamente en cifras. Cada proyecto financiado se traduce en mejoras concretas en productividad, acceso a servicios y bienestar: una vía que conecta territorios, una institución educativa en mejores condiciones, un hospital fortalecido o un sistema de saneamiento que mejora la calidad de vida.Complementariamente, hemos fortalecido esta estrategia mediante el Fondo de Inversión Social —una de las apuestas actuales más relevantes del Instituto—, enfocado en proyectos de primera infancia, salud, educación, cultura y atención a población vulnerable. A través de este instrumento hemos logrado articular esfuerzos y movilizar recursos de aliados públicos y privados para ampliar el alcance de las inversiones sociales en el territorio.Destacado: El ROI más alto de su portafolio: su propia biologíaLa evidencia es consistente —como lo ha demostrado James Heckman, Premio Nobel de Economía— en que la inversión en primera infancia genera los mayores retornos sociales y económicos. Bajo esa lógica, hemos priorizado la transformación de cocinas y restaurantes escolares, entendiendo que el desarrollo también depende de garantizar condiciones dignas para la nutrición y el aprendizaje. Además, las intervenciones tempranas en nutrición y salud contribuyen a romper trampas de pobreza, fortalecer el capital humano, incrementar la productividad y ampliar las oportunidades de desarrollo.Nada de esto sería posible sin articulación. Hoy, el IDEA actúa como un pivote para multiplicar recursos y conectar capacidades, articulando esfuerzos entre el sector público, la empresa privada, las fundaciones y las organizaciones sociales. La experiencia demuestra que cuando estos actores convergen alrededor de objetivos comunes, los recursos se aprovechan mejor y el impacto se amplifica.Los departamentos y municipios necesitan herramientas que conviertan las decisiones en obras y las necesidades en soluciones. La Turbina de Crédito y el Fondo de Inversión Social responden a ese propósito: evidencian que la banca pública, cuando articula lo financiero con lo social y se gestiona con rigor técnico y visión de largo plazo, puede ser una verdadera turbina del desarrollo territorial.Porque el verdadero valor de una institución pública no se mide únicamente en sus balances, sino en su capacidad para transformar realidades, generar oportunidades y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.Destacado: La cumbre del envejecimiento: por qué las ciudades deben competir por ser «amigables con la longevidad»