Los jugadores de Ia República de Irlanda deliberaron durante horas en su hotel sobre si salir a jugar contra Israel en el duelo de la Nations League. Votaron al final que sí, con un internacional en particular que optó por abandonar la concentración, el portero Gavin Bazunu. Pero no comparecieron como si fuera un partido normal. Saltaron al césped con un brazalete negro en honor "a las vidas perdidas en el conflicto". De Gaza, se sobreentiende. Cuando sonó el himno israelí bajaron la cabeza al unísono. Y después rechazaron estrechar la mano de sus contrincantes. Ni siquiera hubo saludo entre capitanes al decidir quién sacaba de centro ante los árbitros.Seguir leyendo....