Unos científicos descubrieron cómo darle un pequeño “empujón” a la atmósfera para desviar huracanes. En una simulación movieron a Sandy más de 300 kilómetros

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Una IA encontró los puntos donde la atmósfera era especialmente sensible y simuló pequeñas intervenciones días antes del desastre. Sandy cambió de rumbo y el frío extremo de Texas perdió intensidad.