El yihadismo despliega su actividad en el Sahel con especial intensidad. Las acciones de los grupos terroristas sustentados en esta ideología radical y violenta cerrarán 2026 en cifras 'récord' después de los ataques registrados en los últimos meses en países como Mali. Lo harán en un escenario marcado por la debilidad de los Estados de la zona para contener a los grupos armados y por el desgaste de las estrategias occidentales de lucha antiterrorista. La situación contrasta con el contexto de hace 25 años, cuando los atentados del 11 de septiembre llevaron a Estados Unidos a declarar la llamada "guerra global contra el terrorismo". Desde entonces, la violencia yihadista no solo no ha desaparecido, sino que ha encontrado en el Sahel, a tiro de piedra de Canarias, uno de sus principales focos de expansión. Pero la amenaza también ha cambiado de forma: frente a las grandes operaciones que marcaron la etapa de Al Qaeda y el Dáesh, el terrorismo actual puede apoyarse en individuos o pequeños grupos con menor capacidad operativa, pero capaces de actuar de manera menos previsible y aprovechar las brechas de los sistemas de seguridad.Seguir leyendo....