La guerra de guerrillas que amenazaba con agitar la extrema derecha italiana ha quedado, de momento, contenida en el estrecho de Mesina. Giorgia Meloni respira así con alivio tras el examen de Reggio Calabria (sur), unas elecciones parciales celebradas entre domingo y lunes que, esta vez, trascendían lo local. La razón: con la mirada puesta en las generales de 2027, la cita marcaba el debut del nuevo artefacto político de la ultraderecha transalpina: Futuro Nacional (FN), la formación impulsada por el polémico general retirado Roberto Vannacci.Seguir leyendo....