Cada vez está más cerca la votación en el Congreso para aprobar o no los reales decretos de vivienda mientras la presencia de acampados en la Puerta del Sol no deja de crecer. Desde primera hora de la mañana de este jueves no es raro ver a jóvenes cargando con sus tiendas de campaña en busca de un sitio donde instalarla, dentro de una organización interna cada vez más consolidada.Los dos textos que presentó el Gobierno in extremis esta semana se enfrentan a su examen final este viernes y fueron la respuesta del Ejecutivo a las protestas en defensa de la vivienda que se viven desde el sábado pasado. Sin embargo, estas medidas no parecen ser suficientes para aplacar los ánimos y la idea general entre los acampados es seguir más allá del viernes e incluso pasado el fin de semana, sin tener una fecha en mente para poner fin a la protesta.Fuentes del Sindicato de Inquilinas que no ejercen la portavocía, preguntadas sobre si tienen previsto cerrar la acampada tras la manifestación por la vivienda que han convocado este sábado, responden que no pueden saberlo, ya que la situación “les ha desbordado” y está yendo más allá de lo previsto. Ejemplo de ello ha sido la asamblea convocada este jueves a las 10:30 por los propios manifestantes de forma descentralizada.Los puntos principales tratados en ese encuentro han sido informar de las diferentes comisiones presentes en la acampada (de cuidados, de seguridad, de logística, de urbanismo, etc.) y establecer unas líneas de cara a futuro: mantener el foco en la vivienda, pero abrirse a otras causas como la crisis humanitaria en Ceuta, la educación o la derogación de la ley mordaza; establecer la acampada como una herramienta de unificación de fuerzas y como un comienzo de la lucha; y que sea un punto de encuentro para organizar por barrios la futura huelga general que plantean.Nada sobre el texto del decreto conocido este jueves, que establece un nuevo régimen de prórrogas para los contratos de alquiler. Y es que la opinión general entre los acampados es que ambos decretos son “insuficientes” y no van a servir como punto final para la acampada.“Que los políticos decidan lo que quieran, pero que lo decidan ya. La lucha por la vivienda va a seguir y la acampada seguramente va a continuar más allá del decreto, porque esto se ha escapado totalmente del movimiento de vivienda y la clase trabajadora se ha dado cuenta de cuántas somos y la fuerza que podemos ejercer”, defiende en conversación con infoLibre Adela, de 28 años y miembro del sindicato del barrio de Hortaleza.Sobre la decisión de Podemos de apoyar los dos decretos este jueves, después de que el Sindicato de Inquilinas pidiera su respaldo, se muestra muy crítica. “Podemos se ha convertido ya en un agente que de cambio tiene poco. Pues vale que lo vayan a aprobar, porque cualquier medida, aunque sea mínima, puede ser positiva si luego se aplica realmente, pero el partido lleva muchos años dando vueltas y se nos queda muy corto”, denuncia y se queja de que antes sus representantes se pasaban más por las asambleas y ahora van directamente al sindicato sin contar con la gente. “Se han convertido en un actor en el que no podemos confiar”, asegura.En la misma línea se pronuncia Julia, de 24 años y portavoz del Sindicato de Vivienda de Tetuán, que cuestiona la capacidad de los partidos para dar una respuesta al problema de la vivienda. “Al final, todo el arco parlamentario, desde el Gobierno progresista hasta la extrema derecha, no nos representa”, sostiene. Como ejemplo, recuerda el desahucio de Maricarmen, donde, a su juicio, hubo “un despliegue policial bastante enorme” por parte de un Gobierno progresista. “Todas estas medidas que están proponiendo ahora son insuficientes y solo la clase trabajadora organizada es la que puede dar respuesta”, afirma.Sobre los decretos, Julia reconoce que pueden tener efectos positivos puntuales, pero insiste en que no abordan el problema de fondo. “Obviamente se agradece que haya algún tipo de ayudas que paren desahucios en algunas ocasiones”, señala. Sin embargo, recalca que “esto no es una medida que efectivamente pare todos los desahucios” ni una solución al problema de la vivienda para la clase trabajadora. “Va a haber alguna que otra mejora si se aprueban, pero no es la solución real”, por lo que asegura que seguirán en la acampada.El primero de los decretos de vivienda incluye, entre otras medidas, límites a las subidas de los alquileres y medidas de protección frente a los desahucios, mientras que el segundo plantea un nuevo régimen de prórrogas de los contratos de alquiler. El PNV ha confirmado ya que apoyará el primero, pero votará en contra del segundo, por lo que este último ya no tiene apoyo suficiente para salir adelante. En el primero todavía falta por conocer la decisión de Junts per Catalunya y Coalición Canaria para saber si finalmente se aprueba.Para Sara, de 35 años y una de las personas acampadas en Sol, ninguno de los textos responde a las demandas que han llevado a cientos de personas a permanecer en la plaza. En particular, critica la prórroga de los alquileres porque considera que supone “volver a lo mismo otra vez” y “hacer las cosas a medias”. “Lo que necesitamos nosotros ahora mismo es que se baje el precio de la vivienda y que se acaben todos los desahucios”, reclama. “No nos vale con eso”. También lanza un mensaje a todos los partidos políticos antes de la votación: “Que os mojéis y que empecéis a pensar en el pueblo”.Álvaro, de 36 años, sí está a favor de que se aprueben los decretos, aunque considera un error que el Gobierno haya dividido las medidas en dos textos. “Me parece que haberlos troceado es un error y es una irresponsabilidad, y es un poco una trampa para el movimiento”, sostiene.“No se puede hacer un decreto descafeinado y otro con leche y querer que nos valga el con leche”. A los partidos les pide que asuman las consecuencias de su decisión. “A todos los diputados les digo que se miren al espejo y que a ver si van a poder dormir por las noches si acaban votando que no”, defiende. Pese al resultado de la votación, tiene claro que la movilización no termina ahí. “La lucha por la vivienda continúa”.