Demos como una verdad empírica que España es la mejor selección del mundo: el Mundial y los 40 partidos que ya acumula sin perder uno solo sirven como prueba. Demos también por cierto e irrefutable que Lamine Yamal es un futbolista estratosférico que no brilló en ese Mundial y que esa es quizá la única brizna de duda de cara al Balón de Oro. ¿Y qué sucede si el que quizá es, hoy, el mejor jugador del mundo brilla capitaneando a la, sin duda, mejor selección del mundo? Pues que España es una fiesta infinita.Seguir leyendo....