La famosa mano que corretea por los pasillos en La Familia Addams ya no parece disparatada. Un equipo de investigadores suizos ha creado una versión robótica que se desplaza sobre las puntas de los dedos, cambia de dirección y hasta utiliza un teclado sin necesitar un brazo que la sostenga.El invento procede del laboratorio de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zurich), o sea, no es una mano fabricada desde cero para caminar, sino un modelo comercial al que sus creadores han enseñado a utilizar los dedos como si fueran piernas. Las pruebas muestran que también trabaja mientras mantiene el equilibrio.Camina sobre 14 superficies y juega con un teclado La demostración más llamativa tiene lugar frente a un ordenador. La mano se apoya sobre varios dedos y levanta otros para pulsar las teclas de dirección, con las que ejecuta movimientos en Sokoban, un juego de puzles. No necesita mirar la pantalla para pulsar las teclas: parte de una posición preparada de antemano y sigue las órdenes recibidas.También ha conseguido desplazarse sin cables por 14 superficies, entre ellas césped, baldosas, grava, madera y piedra. Si se cae, puede volver a levantarse. Todo ello con una dificultad añadida: los dedos tienen distintas longitudes y deben servir tanto para avanzar como para soportar el peso del conjunto.Para lograrlo, los investigadores incorporaron una batería, un pequeño ordenador y sensores, pero conservaron los dedos y el sistema de control originales. Después entrenaron sus movimientos en una simulación, donde aprendió a coordinarse mediante pruebas y errores, antes de trasladar ese aprendizaje a la mano real.La precisión de los dedos también está detrás de otros avances, como la piel electrónica que detecta cuándo un objeto empieza a resbalarse. Aquí, sin embargo, el desafío consiste en que una misma mano pueda moverse e interactuar sin apoyo externo.¿Para qué serviría una mano que se mueve sola?La realidad es que la idea no es llenar las casas de manos sueltas. Los investigadores plantean que un robot de mayor tamaño podría dejar una de estas manos cerca de una abertura estrecha para que entrase por su cuenta, accionase un control o moviese un objeto y regresase después.Eso ampliaría las posibilidades de robots humanoides diseñados para trabajar con herramientas humanas, especialmente cuando el brazo completo no puede acceder a un espacio.Por ahora, hablamos de un prototipo de laboratorio. Las pruebas se han realizado en superficies planas; cada tarea utiliza un entrenamiento específico y algunas operaciones necesitan ayuda externa, como una cámara situada sobre la zona de trabajo para empujar objetos. Aun así, ha demostrado algo poco habitual: una mano robótica puede dejar de ser únicamente la herramienta que va al final de un brazo.