Otro director que huye de Laporta

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El CEO del Barça, Manel del Río, ha dimitido porque firmar según qué documentos tiene consecuencias. El equipo funciona y por ello todos los jugadores quieren formar parte de él y participar de la fiesta. Así se explica el fichaje de Rodri , o el deseo fallido de Julián por jugar en el Camp Nou. Pero la empresa es un desastre y nadie quiere pillarse los dedos con ella. Los fichajes continúan dependiendo más del comisionista que del jugador y sólo así se explica haber pagado 70 más variables por Gordon . Además, la turbiedad continúa formando parte del día a día del club. CaixaBank ya no es un patrocinador, porque dos directivos se pelearon con el director de la oficina de la entidad en el Camp Nou y Laporta amenazó al presidente del banco con romper los acuerdos comerciales si no satisfacía las demandas de sus empleados. Lógicamente La Caixa no se dejó chantajear y un club en bancarrota como el Barcelona perdió el apoyo de uno de los bancos más importantes del mundo. La camiseta de entrenamiento del primer equipo tampoco cuenta ya con la publicidad de El Congo , porque el Barça se ha negado a pagar la mordida que había pactado con el propio Estado africano. No es que el Congo sea un ejemplo a seguir, pero una vez más el Barça incumplió sus compromisos. Son dos anécdotas que por sí solas no han generado la renuncia del CEO, pero dan cuenta de la caótica gestión del club, y lo imposible que es tomar y mantener decisiones racionales. El director financiero, Marcel Ramírez, dimitió justo antes de cerrar el ejercicio anterior, porque tampoco estaba dispuesto a poner su firma en un documento tan surrealista como el que pretendía Laporta. El vicepresidente Eduard Romeu dimitió en marzo 2024, alegando motivos personales, que en realidad eran económicos como admitió en privado. Dos años antes había dimitido el primer CEO de Laporta, Feran Reverter, también por severas discrepancias con el presidente.. El directivo Juli Guiu dimitió por el escándalo de la renovación del contrato con Nike, cuando Laporta pagó una prima de 50 millones al comisionista Darren Dein que no hacía ninguna falta y que todo el mundo entendió dónde fue a parar. Jordi Llauradó, el directivo encargado de las obras del Esapai Barça, dimitió por adjudicación de las obras a la empresa Limak. El tiempo le ha dado la razón por el retraso de los trabajos y su encarecimiento: de los 960 millones que tenía que costar sólo el Estadio, el Barça lleva gastado más de 1.100, y ha tenido que aprobar una financiación extra de 510 (300 en ampliación de crédito y 200 en bonos).