Gattaca imaginó en 1997 un futuro dominado por la genética. Casi 30 años después, algunas de sus ideas ya no parecen ciencia ficción

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La película anticipó debates sobre selección embrionaria, predicción genética y discriminación por ADN que hoy forman parte de la bioética real. Su gran acierto no fue prever tecnologías exactas, sino mostrar qué podría ocurrir si empezamos a tratar los genes como una medida del valor de una persona.