La chispa de las acampadas por la vivienda se extiende por toda España y abre la puerta a una huelga general

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La acampada en Sol en defensa de la vivienda ha sido solo el principio. Desde este sábado, el número de personas y tiendas de campaña que se aglomeran en la plaza madrileña no ha hecho más que crecer y este miércoles ya superaba las 1.200. Sin embargo, esta protesta no se ha quedado circunscrita a Madrid y ya son varias las ciudades españolas que se han sumado a la movilización.Diego es militante de Anticapitalistas, miembro del Sindicato de Inquilinas y lleva desde el principio participando en esta concentración. En conversación con infoLibre indica que la expansión por todo el territorio no es más que una señal de que el conflicto va más allá de Madrid. “Esto es un síntoma de que hay un problema real y una voluntad de cambio que va más allá de los gobiernos progresistas o de los partidos de la izquierda y que nace desde abajo”, explica. En su opinión, Sol tiene ahora la responsabilidad de mantener la movilización para que las protestas que han surgido en otros puntos puedan consolidarse. “Todo empezó en Madrid, pero también hay que descentralizarlo”, señala. Su objetivo es que esta extensión sirva como “acumulación de fuerzas en el ámbito estatal” y pueda desembocar en una huelga general.En Barcelona, la protesta comenzó el martes por la tarde-noche en la plaza de Catalunya. Más de un centenar de personas pasaron allí la primera noche, después de que la víspera se contabilizaran entre 150 y 200 participantes. A diferencia de Madrid, la acampada no está organizada por el Sindicat de Llogateres, sino que ha surgido de grupos de barrio, colectivos antirracistas y transfeministas y personas independientes.Los participantes han decidido mantenerla porque, sostienen, el problema seguirá existiendo después de la aprobación del decreto.En Sevilla, la plaza de la Encarnación, junto a Las Setas, acoge desde la noche del lunes a más de 150 personas y el campamento supera ya las 40 tiendas, además de dos carpas. El Sindicato de Inquilinas de Sevilla ha decidido prolongar la protesta al menos hasta el viernes, con la intención de continuar durante el fin de semana.En Málaga, unas 150 personas y alrededor de 70 tiendas ocupan la plaza de la Constitución. La protesta está impulsada por el Sindicato de Inquilinas de Málaga y Un Techo por Derecho, que reclaman, entre otras medidas, contratos indefinidos, reducción de los precios y que no haya desahucios sin alternativa habitacional.También continúa la acampada de Cádiz, en la plaza del Palillero. Más de 40 personas pasaron allí la última noche y la asamblea del martes reunió a entre 100 y 150 participantes. “No nos vale, es insuficiente, necesitamos mucho más”, resume María Peñalver, del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Cádiz. Las tres acampadas andaluzas decidieron continuar después de conocerse el contenido de los decretos.Córdoba es la excepción. Alrededor de un centenar de personas pasó allí la noche del lunes al martes, pero el campamento se levantó el martes por la tarde. La protesta se trasladará ahora a una manifestación prevista para el domingo.En Bilbao, la protesta ocupa la plaza del Teatro Arriaga. Comenzó con una convocatoria difundida principalmente a través de redes sociales e impulsada por participantes independientes y ha pasado de nueve tiendas el martes a más de 30. La reivindicación se resume en una idea expresada por los participantes: “Tiene que ser un derecho”.Palma también mantiene su campamento en la plaza de España, surgido tras una movilización del Sindicat de Llogateres de Mallorca y en el que participan colectivos como Stop Desnonaments. Unas 20 personas durmieron allí la primera noche y alrededor de 150 participaron después en la asamblea. Los organizadores han anunciado su intención de continuar al menos 20 días y reclaman medidas específicas para Baleares.En Murcia, más de 50 personas pasaron la noche en la Glorieta de España tras una movilización del Sindicato de Vivienda y la PAH. Reclaman, como en otros puntos, contratos indefinidos, límites a los precios, medidas contra la compra especulativa y el fin de los desahucios sin alternativa.En Las Palmas de Gran Canaria, la plataforma Derecho a Techo mantiene desde la noche del martes un campamento frente a la Delegación del Gobierno. 45 personas pasaron la primera noche en 27 tiendas, después de una asamblea que reunió a unas 200 personas. La expansión no ha sido idéntica en todas partes. En Santiago de Compostela, entre 300 y 400 personas participaron en una protesta nocturna en la estación intermodal, pero fueron desalojadas al amanecer. En otras ciudades se han producido concentraciones y movilizaciones sin que se haya consolidado una acampada.Para el Sindicato de Inquilinas, las acampadas son solo una primera fase de una movilización que pretende extenderse a barrios, ciudades y centros de trabajo. Por ello, ha anunciado nuevas movilizaciones para mantener la presión. Este jueves, a las 20:00 horas, convoca caceroladas frente a los ayuntamientos de todo el Estado para reclamar al Congreso que convalide los dos decretos de vivienda.Pero la movilización no termina con la votación. El sindicato considera que los decretos no pueden resolver por sí solos décadas de políticas que han convertido la vivienda en un negocio y llama a ir “mucho más allá”. Para este fin de semana, 3 y 4 de octubre, ha convocado manifestaciones en 22 ciudades, entre ellas Madrid, Barcelona, Sevilla, València, Bilbao, Palma y Murcia. Todo con la mirada puesta en una huelga general por la vivienda. “Ahora hay un camino”, afirmó su portavoz Alicia del Río este martes en la Puerta del Sol.