El actual panorama geopolítico ha dinamitado los viejos consensos sobre la seguridad en el Viejo Continente. La guerra a las puertas de Europa y la inestabilidad en Oriente Próximo forzaron a los gobiernos a replantear sus estrategias a largo plazo. En este escenario de incertidumbre, la industria militar reclama un papel protagonista para garantizar la soberanía nacional.Ángel Olivares, exsecretario de Estado de Defensa y actual presidente de la Fundación Feindef, lanzó una advertencia contundente a las administraciones públicas. "Incrementar la inversión en defensa no es una opción, es una obligación", sentenció el directivo durante una reflexión sobre las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas. Sus palabras reflejan el sentir de un sector que exige compromisos presupuestarios firmes para mantener la capacidad de disuasión frente a amenazas externas.El debate sobre el gasto militar cobra especial relevancia coincidiendo con la preparación de la Feria Internacional de Seguridad y Defensa (FEINDEF) en Madrid. Según detalla el portal especializado Seguritecnia, este evento se ha consolidado como el mayor escaparate del equipamiento militar en España, reuniendo a los principales actores tecnológicos e institucionales.El rearme europeo y la postura del EjecutivoLas exigencias de la OTAN y las directrices de Bruselas marcan un camino claro hacia el incremento de las partidas destinadas a los ejércitos. La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, respaldó esta visión estratégica al alertar de que sin un aumento del presupuesto militar, Europa será incapaz de garantizar una disuasión creíble. La sintonía entre los responsables institucionales y los organizadores evidencia un cambio de paradigma en la política de Estado.El crecimiento del sector armamentístico español queda patente en las cifras récord de la próxima edición de FEINDEF. La feria logrará reunir a más de 400 empresas en los pabellones de Ifema, ocupando una superficie de 50.000 metros cuadrados. Este volumen de participación supone un incremento del 15% respecto a convocatorias anteriores y demuestra el músculo de la industria nacional en el mercado global.Una industria estratégica condicionada por la geopolíticaEl desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas al campo de batalla requiere una inyección constante de capital. Los sistemas antidrón, la inteligencia artificial aplicada a la seguridad y las redes de comunicaciones tácticas exigen programas de financiación sostenidos en el tiempo para evitar la obsolescencia tecnológica. A todas luces, la dependencia de terceros países en materia de armamento supone una vulnerabilidad inasumible para cualquier democracia occidental.La diplomacia y los conflictos internacionales también moldean el desarrollo de estos encuentros empresariales. En este sentido, el Ejecutivo decidió vetar la participación de empresas israelíes en la feria como respuesta a la situación en Oriente Próximo. Esta maniobra de La Moncloa demuestra que la industria de defensa está intrínsecamente ligada a las decisiones de política exterior.La modernización de las capacidades militares ya no se percibe como un gasto superfluo, sino como un pilar fundamental de la seguridad del Estado. Por ello, el mensaje de los líderes del sector exige abandonar los complejos históricos y asumir que la protección de las fronteras y los valores democráticos tiene un coste económico ineludible.