España entera vive estos días mirando hacia la Puerta del Sol de Madrid y hacia las diferentes concentraciones que se han producido en otras grandes capitales de España en protesta por la situación de la vivienda. El espectáculo mediático generado alrededor del desahucio de Maricarmen ha desatado una cadena de protestas que han generado un terremoto político. Tanto es así que el Gobierno de Pedro Sánchez, principal acusado de la situación que se está viviendo por parte de la propia Maricarmen, ha buscado aprobar a toda velocidad un decreto con nuevas políticas en materia de vivienda que ha abierto más grietas con sus socios del Ejecutivo. Mientras tanto, cientos de personas, jóvenes en su mayoría, colapsan la Puerta del Sol en una gran acampada que se ha aprovechado también para promover proclamas relacionados con la crisis migratoria de Ceuta y hasta lemas pro-abortistas. A su vez, el problema de la vivienda sigue agigantándose día a día con una tendencia que no frena. La crecida de la demanda de manera proporcional a la crecida de los precios. Sobre este contexto que lleva azotando al país desde hace más de un lustro ya reflexionó Marc Vidal, analista económico y divulgador tecnológico. El colaborador del programa 'Herrera en Cope' manifestó en varios frentes que considera que hay diferentes ramas del problema de la vivienda en España. Uno de ellos es el destino de inmuebles para fines lucrativos esporádicos que, lógicamente, complican la solución habitacional. «Igual no es muy 'liberal', pero lo de los pisos turísticos se nos ha ido de las manos». La realidad es que cada vez se destinan más viviendas a este tipo de fines en ciudades grandes como Madrid, Barcelona, Valencia o Palma de Mallorca, justamente las que registran mayores problemas en esa tendencia de aumento de demanda y precios. Sin embargo, para Vidal esta situación no solo provoca que el mercado se encuentre inflacionado, sino que además esto genere un malestar social que lleve la irascibilidad a las calles entre propietarios y arrendatarios. «No lo digo por su afectación en el precio de la vivienda, que eso tiene otros modos de arreglarse, sino en el de la convivencia...», comentaba el experto. Además, este inversor trata de hacer un análisis global para dar una respuesta diferente al porqué más del 85% de los jóvenes sigue viviendo en casa de sus padres y que la edad de emancipación en España se haya disparado ya por encima de los 30 años, cuatro puntos más que la media europea. «El problema no es el precio de la vivienda, el problema es el precio del trabajo». El origen de esta situación radica, para Marc Vidal, en que España depende demasiado de sectores económicos que generan un reducido margen de productividad y riqueza, lo que se traduce en bajos salarios. Entre ellos se encuentran la hostelería, el comercio minorista, los cuidados o parte de la pequeña industria tradicional, actividades a las que atribuye un «techo de productividad incorporado». Por ello, ante esta situación, políticas como la limitación de precios del alquiler, las restricciones a los pisos turísticos o la ampliación de subvenciones son simples parches que no resuelven el problema, sino que simplemente permiten ganar algo de oxígeno a cambio de unas peores consecuencias. A su juicio, el objetivo debería ser reorientar el aparato productivo hacia actividades de mayor valor añadido que permitan generar salarios que puedan sostener un proyecto de vida autónomo y no hacer de derechos básicos y fundamentales un lujo para muchos inalcanzable.