Seis meses después de la entrada en vigor de la ley española de prevención de las pérdidas alimentarias, las empresas del sector agroindustrial y productoras de alimentos, las cadenas de distribución y los bares y restaurantes, especialmente los de mayor tamaño, parece que se han puesto las pilas. Y aunque es temprano para hacer balance, entre otras razones porque la norma no obliga a contabilizar cuál es la cantidad de alimentos rescatados antes de ir a parar a la basura, hay ya algunos indicadores, los primeros brotes verdes, que muestran cómo está evolucionando esta (lenta) lucha contra el desperdicio de alimentos. De momento, hay motivos para el optimismo, aunque los implicados muestran cierta inquietud porque hasta ahora ninguna comunidad autónoma ha iniciado el despliegue de la norma, tal y como les correspondería.Seguir leyendo....